Dos sentencias de dos salas diferentes de los Juzgados de lo Mercantil de Barcelona fallan a favor de la Industria Farmacéutica Innovadora. En ellos se asegura que las patentes en cuestión, Atorvastatina cálcica y Olanzapina, siguen vigentes lo que los laboratorios de genéricos, caracterizados copiar medicamentos aún patentados quiénes en su momento investigaron y desarrollaron estos principios activos, deberán de dejar de comercializar y fabricarlos.
Dos sentencias de dos salas diferentes de los Juzgados de lo Mercantil de Barcelona fallan a favor de la Industria Farmacéutica Innovadora. En ellos se asegura que las patentes en cuestión, Atorvastatina cálcica y Olanzapina, siguen vigentes lo que los laboratorios de genéricos, caracterizados copiar medicamentos aún patentados quiénes en su momento investigaron y desarrollaron estos principios activos, deberán de dejar de comercializar y fabricarlos.
Tanto Pfizer con
Para el juzgado, Pfizer todavía es dueño de su patente, y los laboratorios Ranbaxy no la podrán comercializar, ya que se han demostrado los requisitos de novedad y actividad inventiva del medicamento hasta 2010, validada la Oficina de Patentes Europea.
No es la prera vez en que la industria innovadora se tiene que ver las caras en los juzgados con los genéricos. Estos últos se aprovechan de los descubrientos de los preros para sacar al mercado los medicamentos ‘sin marca’. Hasta la fecha, las sentencias han bailado entre ambas partes. Desde Farmaindustria estas dos sentencias son acogidas con satisfacción, y la consideran una ‘muy buena noticia’ ya que se confirma lo que desde la patronal se vienen defendiendo durante años: la protección de la propiedad intelectual mientras dure la patente.
Si bien la potenciación del uso y dispensación de genéricos parte del Gobierno ayuda a reducir las cargas económicas en Sanidad, lo que es bueno hoy será malo mañana. Mientras no se protejan las patentes para que los innovadores exploten comercialmente lo que tanto dinero y esfuerzo les ha costado, la industria dejará de invertir en ellas y en el desarrollo de nuevas moléculas, lo que supondrá un ‘parón’ en la investigación de nuevos fármacos y las enfermedades podrán acampar a sus anchas.
Todo este problema surge cuando en 1992, hace ahora quince años, en España se decide empezar a protegerlas. Pero no será hasta 2012 cuando entre en vigor este acuerdo lo que queda un vació de cinco años en los que las batallas entre innovadores y genéricos no han hecho más que empezar.
Además, están las innovaciones y mejoras galénicas de un medicamento ya existente considerados muchos como que no innovan, cuando la realidad es bien distinta. Por ejemplo, sin estas mejoras muchos enfermos deberían, ejemplo, tomar más cantidad de píldoras para tratar una enfermedad cuando con menos sería suficiente para el tratamiento y esto supondría menor gasto sanitario. Y esto precisamente es lo que ha pasado con la Atorvastatina de Pfizer, y el juez ha considerado que la mejora es suficiente para ampliar la patente.
Parafraseando a Amstrong: ‘es un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad’.
Seguiremos informando….