En Valencia, un jefe de prensa de la vicepresidenta le monta un pollo a un realizador del canal autonómico. Le exige que saquen el lado bueno de María Teresa. La información que leo con estupefacción no aclara cuál es ese perfil adecuado, el que más beneficia a su agen. Ni siquiera lo agino, más que pienso, y le doy vueltas a su foto, a la de Teresa, sin áno de darle fuego, tan solo con el propósito de hallar el lado más favorable para sus propósitos.
Ahora que se ven en la tele, hay miles de llegados recientes que andan locos ver con qué parte de la geta se enfrentan a las cámaras. Dicen de Iglesias, Julio, que tiene su lado y no tolera luz en el contrario. Es como la luna, que siempre nos muestra la misma cara el capricho de los giros.
También hay días en los que no hay forma de encontrarse un enfoque favorecedor. Y esos días es mejor quedarse en casa. Es lo que les pasó ayer a los duques, todavía duques, de Lugo. Él no salió y ella duerme desde hace un tiempo en casa nueva, con servicio nuevo, que está el servicio que se va de la lengua y algunos saben todo lo que pasa en el domicilio conyugal la sirvienta. No hay quien se resista al protagonismo. También las chachas tienen su lado débil, su carita que poner a la luz para contar cuándo ella duerme en casa ajena y cuándo él se sube las paredes, harto de estar harto y de que nadie le ponga de costado cuando se acuesta.
Lados, enfoques, perfiles, y oscuridad. Ayer hicieron mutis con esa nota de 'cese temal de la convivencia' que es como un parte de guerra, como si el Rey se hubiera enfadado con Chávez y le hubiera enviado una fragata. Es como un parte de guerra. Cese temal de las hostilidades. ¿Y cuando vuelvan? Tendrán que tirar de las capitulaciones y repartirse los bienes. Y ese día el enfado, la rabia, el resentiento, y las viejas cuentas pueden llegar a costarle al Rey un congo.
