¿El fin de los repartidores de prensa gratuita?

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Los repartidores de prensa gratuita ya forman parte de la estampa madrileña a prera hora de la mañana. Se acumulan en las aceras de la ciudad y las bocas de metro más frecuentadas dificultando, en muchos casos, el flujo normal de los peatones. La consolidación de esta actividad hace necesaria su regulación y, ello, el Ayuntamiento de Madrid ha aprobado un proyecto regulador de la distribución de prensa gratuita en la vía pública.

El proyecto aprobado la Junta de Gobierno de la ciudad establece que únicamente podrá  haber un repartidor cada cabecera en cada uno de los puntos de distribución. Además, para ejercer la actividad se necesitará contar con una licencia municipal en la que se determina el lugar de reparto.

Las Juntas Municipales serán las encargadas de redactar y aprobar una relación de situados, cuya finalidad es planificar la distribución de prensa gratuita en su área correspondiente y garantizar el respeto al uso general del dominio público municipal. En dicha relación figurará, un lado, el número de emplazamientos en los que podrá ser autorizada la distribución y, otro, el número máxo de autorizaciones que pueden ser concedidas en cada emplazamiento.

En la norma propuesta se prevé la prórroga automática de la autorización hasta un máxo de cuatro años. Así mismo, en caso de concurrencia de solicitudes superior al número de autorizaciones para un solo emplazamiento, se dará prioridad a la edición y distribución diaria sobre la semanal y la generalista sobre la especializada.

Los objetivos de este proceso regulador iniciado el Ayuntamiento madrileño pretenden dotar a la administración de sistemas de gestión dinámicos y adecuados a la actividad que se regula y establece el régen jurídico al que debe someterse el reparto de cabeceras gratuitas en la vía pública.

No sabemos si esto supondrá el principio del fin para los repartidores de prensa. Quizá hoy sólo puede haber uno, pero quién sabe si más adelante no se prescindirá de ellos y tan sólo habrá un stand con periódicos. Los más perjudicados: los jóvenes, ya que la mayoría de estos repartidores son estudiantes que buscan con este trabajo sacarse un dinerillo para sus gastos.

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