Ejemplos

 

Cada vez es mas frecuente la necesidad de tener ejemplos.  No se trata de itar o copiar sino de encontrar modelos a seguir.  Las páginas de los periódicos están llenas de noticias, esa alteración constante de la normalidad sociológica, pero no vemos secciones dedicadas a los ejemplos. Las fórmulas, las coraciones o las personas ejemplares están reclamadas en su solvencia otro tipo de espacios. En los retajes, o en esas caras de la noticia o, quizás, en esas formulas de verde o rojo como los semáforos y, en algunos casos, la combinación de sube para lo bueno y baja para lo malo.

Hoy me llama la atención un ejemplo a seguir, el del doctor Bayes de Luna. Su libro ‘Las etapas de la vida', las  reflexiones de un cardiólogo sobre el desarrollo de la personalidad, indican el camino de un talento vivencial positivo. Al cardiólogo catalán le ha quedado tiempo para repensar la vida. Repasar aquello que invita a ordenar las pautas y entender lo más sencillo de la existencia humana. Porque alguien con mucha aginación y algo de trabajo se convierte en un creativo, o a lo mejor otro trabajando mucho y algo de aginación es splemente un profesional. O, quizás, que un creativo sin trabajar nada es un soñador  o ventura un tipo que ni trabaje ni tenga aginación es un mediocre. Esas claves sirven en el corolario de los trayectos de Bayes de Luna, para darnos a entender que un investigador cotidiano, de lo social, de la vida o de las ciencias, un artista, incluso, en fin, debe tener ‘chispa creativa' y saber organizarse el trabajo. De lo contrario están las calles llenas de gentes que hacen una vida normal y que no son un ejemplo. Y a lo mejor ni quieren. Seguro.

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