Un día especial en recuerdo de todos los días

Publicidad

“El día internacional de la mujer me ocasionó un tabajo agobiante”, escribía Clara Zetkin, en carta enviada a su hijo menor, el 7 de marzo de 1928. Fue durante la II Conferencia Internacional de Mujejeres Socialistas, celebrada durante los días 26 y 27 de agosto de 1910 en la ciudad de Copenague, prevía al Congreso de la Internacional Socialista, cuando la maestra alemana lanzó la propuesta de crear el Día Internacional de la Mujer, pero su verdadero origen está en las revueltas populares y el asalto a las barricadas donde hicieron cambiar el panorama político mundial al empuje de tres conceptos esenciales para toda la humanidad: libertad, igualdad, fraternidad.

 

La Revolución Francesa fue un referente para todos los que luchaban la liberación y la independencia en  los estrechos confines del mundo en el siglo XIX. Hasta Cuba llegaron los lejanos ecos de La Marsellesa. Desde antes del alzamiento del ingenio La Demajagua ya las cubanas prestaban su concurso a los ideales independentistas. La historia, aunque los desgobernantes cubanos se empecinan en cambiarla, así lo registra.

 

Durante años, que se extiende a lo largo de tres siglos, las cubanas han sufrido persecuciones, represiones, encarcelamientos y hasta ejecuciones sumarias. Prero parte del régen colonial español en la isla, pasando las dos dictaduras que interrumpieron el incipiente curso republicano cubano, hasta llegar al totalitarismo represor actual. Nombres y ejemplos de bravas luchadoras la dignidad y el amor a la Patria sobran,ellas se han sabido crecer y plantar bandera.

 

En este 101 aniversario del Día Internacional de la Mujer Trabajadora como está instituido la Organización de Naciones Unidas la bloguera Yoany Sánchez, Reina Luisa Tamayo, madre del mártir Orlando Zapata Tamayo, las Damas de Blanco y miles de cubanas anónas más, día a día, de forma pacífica, asumen el enfrentamiento a las serias dificultades y contratiempos que la  dictadura más larga y asesina que haya tenido la humanidad les ha puesto.

 

Sirvan estas palabras de nuestro José Martí, el Apostol de la independencia de Cuba, como un claro ejemplo: “Vi en la tierra esmeraldas, donde hay mariposas azules, vi palmas, donde hay tristezas; vi diamantes, para lección del mundo, allí donde es mucho el carbón, pero nunca vi maravilla tan grande como la mujer cubana”.

 

Una isla perdida en el mar

JULIO CÉSAR GÁLVEZ

Periodista

Exprisionero de conciencia cubano del Grupo de los 75

Publicidad
Publicidad
Salir de la versión móvil