Perdonen, pero no quiero darles la lata con el anuncio de la marcha de Zapatero, que este asunto se ha convertido en el coñazo informativo del sábado, domingo y lunes. Ya está bien, de tanto comentario subido de tono, que solo beneficia a otro candidato o candidata que todavía no se sabe quien es. Hoy toca hablar de Manolo Preciado, un tipo que ha sabido torcerle el gesto, la mano y el carácter al indescriptible entrenador del Madrid Jose Mourinho. La verdad, es, que no se a ciencia cierta, que es lo que mas nos ha alegrado el fin de semana a los culés: si la victoria en Vilarreal, duramente trabajada, o el traspiés del luso en el Bernabeu, donde, digan lo que digan, el que perdió el partido y la dignidad fue el entrenador blanco, que se quedó del mismo color que las camisetas de su equipo, cuando el colchonero De las Cuevas la enchufó dentro de la tería de Casillas. Todos los grandes equipos sufren “una pájara” en su estadio durante la Líga. Al Barça le pasó durante la prera vuelta contra el “temible” Hercules. Ahora, en el momento mas inotuno y ante el rival que mas cachondeo podría provocar, la ha sufrido el Real Madrid. Cuando Don Jose la lió en la prera vuelta, acusando a Don Manolo de regalarle el partido a los blaugranas ¿recuerdan? todo el futbol español se puso en pie de guerra contra el del país los fados. Como la gente tiene memoria, no se ha olvidado del asunto, y ello, además de la afición cule, muchos, como ejemplo el Presidente cántabro Revilla, no se olvidaron de felicitar al ganador, que siendo un detista modesto es también una excelente persona. Y todo eso, no tiene nada que ver ni con el atadridismo, ni con la pasión de los forofos. Es, splemente, una especie de fobia que se ha ganado José Mourinho, que no el Real Madrid, su forma de decir las cosas y la soberbia que le acompaña, mal que le pese a Florentino Pérez, su principal valedor.
Manuel Fernando González
Editor y Director