TIEMBLA, RAJOY, TIEMBLA

Querido Sr. Rajoy, Presidente del Partido Popular.

De entrada le voy a recordar el argumento del Fausto de Goethe (y le digo que se lo voy a recordar que estoy seguro que usted, como yo, habrá leído al menos diez veces la famosa obra del alemán). Como usted sabe el Fausto consta de dos partes (como el Quijote): una en la que la base es el amor humano y otra en la que el eje central es el amor el PODER. La obra se sitúa en múltiples lugares, el prero de los cuales es en el cielo. Allí Mefistófeles desafía a Dios: dice que puede desviar al ser humano favorito de Dios (el doctor Fausto), un sabio que se está esforzando aprender todo lo que puede ser conocido, lejos de cualquier propósito moral. La siguiente escena tiene lugar en el estudio del Doctor, ya en la tierra, donde el protagonista, desesperado no llegar al conociento religioso, humano y científico suficientes, se vuelve hacia la magia para tratar de encontrar el conociento infinito. Al ver que tampoco ese camino consigue su objetivo se desespera y hasta piensa en el suicidio. En ese estado de áno sale a dar un paseo con su ayudante Wagner y a la vuelta ve que le sigue un perrito caniche vulgar. Llegados al estudio el caniche se transforma en el Diablo y el Doctor Fausto hace un trato con él: el Demonio hará todo lo que Fausto quiera mientras esté en la tierra y a cambio Fausto servirá al demonio en la otra vida. Pero, como el Diablo no se fía de Fausto le pide que el pacto lo firme con sangre. El Doctor duda, piensa que su honor sería suficiente. Mefístófeles no acepta y el Doctor acaba firmando con una gota de su sangre (“Bueno, se dice para sus adentros, un pacto siempre se puede romper, aunque esté firmado con sangre”).

 

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Firmado ya el pacto el Doctor conoce un día a Margaret y se siente atraído ella, pero como no le hace caso acude a Mefistófeles y le pide ayuda. Entonces el Diablo insufla a la joven de pasión y hace que se le entregue, locamente enamorada. Hasta el punto de que gozar de mayor intidad con Fausto envenena a su propia madre. Al final Margaret muere loca en brazos del Doctor.

Esto es un resúmen de la prera parte. En la segunda Fausto se olvida del romanticismo y ya sólo reclama Poder. Y Mefistófeles le va concediendo todo lo que le pide. Hasta que pasados los años y ya hastiado de tanto poder traiciona al Diablo, rompe el pacto firmado con sangre, se hace otra vez amigo de Dios y cuando muere va al cielo.

 

Bien, Sr. Rajoy ¿y qué le recuerdo este Fausto de Goethe?. Pues, muy sencillo, que a usted se le ha puesto en su camino Don Alfredo Pérez Rubalcaba (Alfredo, para los amigos y spatizantes), pero ha de saber usted que Don Alfredo no es Don Alfredo, Don Alfredo es la reencarnación del doctor Fausto de Goethe y como él tiene un pacto firmado con el Diablo. Y no hay mejor demostración que repasar su vida política (es verdad que no tuvo la dañina tentación amorosa de aquél, que según cuentan tiene a su lado una gran mujer). Salió ileso, siendo uno más de aquellos Gobiernos, de las Filesas y los Gal, del escándalo de la Logse, como está saliendo del Faisán. Cayeron los Barrionuevos, los Veras, los Galindos, los Borrell, los Almunias, los Serra,los Solchagas, los Corcueras, los Boyer y hasta el temidíso Alfonso Guerra (y Don Felipe, claro) y ahí sigue él. ¿Y sabe qué? Porque él no está solo, él vive y convive con Mefistófeles. El es el Diablo en persona.

 

Le voy a recordar algo. Volvamos la vista a los preros meses del 2004. ¿Quién tenía ganadas, según las encuestas, las elecciones que iban a celebrarse el 14 de marzo? Usted y su Partido Popular (tal vez la buena herencia que le dejaba Aznar). ¿ Y que pasó? Pasó la terrible matanza de Atocha (191 muertos y miles de heridos). Los detalles son de sobra conocidos. Lo que no se sabe es que aquello fue obra de Mefistófeles, el Diablo, el amigo del Doctor Fausto Rubalcaba. Fue una consecuencia del pacto firmado con sangre. Porque en aquellos meses el estratega del PSOE para las elecciones,que no era otro que el señor Rubalcaba, y viendo que la derrota era segura, y sabiendo que el Partido no resistiría otros 8 años de Oposición, pidió ayuda a la desperada  a su amigo Mefistófeles y según las crónicas en el Infierno hubo reunión de la cúpula (allí estuvieron sentados Lucifer, Belcebú, Artaroch, Satanachía, Lucifogo, Marbás, Buer, Sargatanás, Nebiros y el general en jefe Satanás, los10 demonios que mandan en el averno) y la cúpula decidió mayoría absoluta ayudar al pobre Doctor Fausto Rubalcaba. Y el Doctor Rubalcaba, el personaje más sibilino, más astuto y más diabólico de las Españas en cuanto supo lo que había pasado en Atocha se fue rápido a un despacho de la Gran Vía madrileña, y en unión de otra mente diabólica y con varios móviles en las manos cambió el signo de las elecciones en 24 horas 24 y el día 14 de marzo consiguieron el Poder y la Moncloa. ¡Y usted y su Partido se quedaron como alelados y con la boca abierta¡. Señor Rajoy, tiemble. Porque ahora, ocho años más tarde, ya tiene otra vez enfrente al Doctor Fausto Rubalcaba y a su buen amigo Mefistófeles.

 

Quedan meses para las elecciones generales y aunque ahora mismo las encuestas le dan a usted como fácil ganador  (y más después de la debacle socialista del pasado día 22 de mayo) yo no las tendría todas conmígo. Porque en 10 meses el Fausto Rubalcaba puede hacer milagros. Porque estoy seguro que Fausto y Mefistófeles se inventarán algo para que ni usted ni su Partido lleguen a la Moncloa. No lo olvide, usted es humano y Fausto sigue teniendo el pacto de sangre con el Diablo. Atención al fuego eterno. Y ojo con los “indignados”, a quienes de momento les está dando la teta, si acaso llegase usted a la Moncloa. De Sol a Moncloa hay tres pasos y medio. Y allí si que le puede llegar el llanto y el crujir de dientes del Infierno.  Escrito el 4 de junio del 2011.

 

AVERROES.

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