LEONARDO JOBS

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Hace algo más de veinte años que cayó en mis manos el prer Mac, eran tiempos de gloria en el que los maquetadores usábamos el tipometro para medir los textos, muchos de ellos a mano y en servilleta, que nos entregaban los redactores. Además de la técnica, tenías que ser un poco brujo para conseguir que todo cuadrase. Recuerdo un día a Esto Ekaizer, entonces director de Cinco Días, que le pidió a mi compañero Juan Francisco que midiese unos textos que estaban escritos a mano, a diferentes máquinas, a ordenador… ¡un caos! De aquella Juanfran no salió la ventana de milagro… Con un Mac nunca habría pasado nada ni parecido.

 

A los pocos meses conocí a la gente que estaba sacando El Sol de Germán Sánchez Ruiperez y su efebo. Éstos sí habían entendido que los Maqueros de Silicon Valley habían creado sus productos para los más necesitados de grandes memorias, tarjetas gráficas condenadamente potentes y discos duros de verdad. El Mac había nacido para ayudar, y conseguir nublar al resto de los competidores, incluyendo a la prepotente IBM

 

Y no todo quedó en los Mac. Steve Jobs, al que he bautizado como el Leonardo del siglo XXI, insistió en crear algo que sólo estaba reservado a ‘Dios’, una nueva mano, más ágil y rápida que nuestro cerebro, y en la que se pudieran analizar, guardar y transtar miles de datos. Nace el Iphone y con él una nueva era para las empresas innovadoras que se dedican a copiar como los chinos.

 

Nacen nuevos modelos a agen y semejanza del Iphone, y al pronto, a Steve se le cruza la neurona y pide que eso lo eleven a la quinta esencia, y de paso se carga el mercado de los netbooks… Dicho y hecho, bienvenido Ipad. Gracias a él vemos Orbyt, podemos descargar y hacer miles de consultas… Es como un ordenador pero que se asemeja más a una nueva y más grande extensión de nuestra mano y nuestra mente.

 

Steve Jobs tiene derecho a uno y cien Nobel, y eso que es de formación autodidacta (Leonardo), y a pasar a la historia como un creador nato de otunidades para la COMUNICACIÓN entre los seres humanos.

 

A Jobs le debemos mucho, y Apple sin él, será otra cosa. Está malito, todos lo sabemos y sólo tenemos que esperar un milagro que nos lo devuelva, ahora que tanta falta nos va a hacer.

 

Un mordisco en una pequeña manzana, como Eva ante Adán, ellos cambiaron la historia del Ser Humano, Steve y su manzana han cambiado la percepción, la vida y la Historia de la Humanidad. O al menos esto es lo que me ha explicado mi asesor el señor Tumnus de Boston.

pedro aparicio pérez

fontanero de la Comunicación

@pedroapa48

director de prnoticias.com

direccion@prnoticias.com

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