En rehabilitación cardíaca infantil, mejor entrenar jugando

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Las videoconsolas ya forman parte del equipo que algunos hospitales están poniendo a disposición de los niños con cardiopatía congénitas graves para que puedan entrenar y recuperar función cardiovascular de forma controlada y segura. Los gestores sanitarios se han dado cuenta de que junto a cintas para correr, bicicletas y material de gimnasia las nuevas tecnologías son de gran ayuda para configurar un programa de entrenamiento adaptado al esfuerzo que pueda realizar cada paciente.

 

Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid, ha sido uno de los pocos responsables políticos que han descubierto el beneficio que reporta al sistema sanitario el hecho de apostar por programas de monitorización por telemetría y de optimizar los entrenamientos de forma personalizada en los servicios de Cardiología Pediátrica y Rehabilitación Infantil. Hoy ha visitado las nuevas instalaciones del centro que presume de ser pionero en estos programas: el Hospital General Universitario Gregorio Marañón.

 

En este hospital, bajo vigilancia médica y monitorización por telemetría se pueden controlar en todo momento las constantes de los niños que necesitan recuperar función cardiovascular y ajustar el entrenamiento al esfuerzo que pueden realizar sin que haya ningún riesgo. Todo ello dentro de un entorno lúdico que permite a los niños ver el entrenamiento como un juego.

 

Por ahora 40 niños cardiópatas con más de seis años y en los que ha transcurrido al menos un año tras la última cirugía cardiaca han sido los que han comprobado que ha mejorado su capacidad para hacer ejercicio. Según los expertos, este hecho repercute no solo en la función cardiaca, sino también en otros aspectos físicos, psicológicos y sociales, que inciden directamente en la calidad de vida de los niños.

 

Para incluir a niños en el programa se revisa la historia clínica y la evolución del paciente y se realiza una evaluación individual completa de aptitud física y rendimiento deportivo con diferentes pruebas como la ergoespirometría, ecocardiografía en reposo y tras esfuerzo, y holter. Según los resultados, se establece la situación respiratoria y cardiológica de partida. Si los datos son favorables y cumplen criterios de inclusión, se fijan las metas en el tratamiento.

 

Con todos esos datos sobre el niño, se establece un programa personalizado de ejercicio controlado por telemonitorización, que incluye entrenamiento respiratorio y muscular, y ejercicios de flexibilización y coordinación, complementándose con charlas educativas y una valoración psicológica. Asimismo, antes del inicio de la actividad, los pacientes y las familias reciben toda la información necesaria y el preceptivo consentimiento informado.

 

En el proyecto hay implicados 25 profesionales entre cardiólogos, rehabilitadores, enfermeras y fisioterapeutas infantiles. El programa, de tres meses de duración y una asistencia de dos veces por semana, se desarrolla en horario de tarde para no interferir con las actividades escolares de los niños.

 

Seguiremos informando…


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