Fracasa el intento de González Jurado de ‘reventar’ las elecciones del Colegio de Enfermería balear

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Hoy estaba prevista la votación para elegir Junta de Gobierno del Colegio de Enfermería de las Islas Baleares. Sin embargo, como todos predecían, estas votaciones no iban a estar exentas de polémica. A última hora de ayer manifestaba por escrito su renuncia a presentarse a estas elecciones el candidatos opositor a Rosa María Hernández, la que fuera presidenta durante los cuatro últimos años. Pero no sólo eso: Andrés Buades proclamaba presidente a Miquel Reines, la persona que, avalada por Máximo González Jurado, desbancó a Rosa Hernández sin autorización de la Asamblea. Esta estrategia, digna de todo un experto en tramas y manipulaciones, no ha hecho más que enfurecer al colectivo enfermero, quienes piden que se cumplan las reglas democráticas.

En el año 2010, la candidatura encabezada por Miquel Reynés perdía las elecciones del Colegio de Enfermería de las Islas Baleares. Fue entonces cuando, de acuerdo con los Estatutos, Rosa María Hernández asumió la presidencia de la institución. Su trayectoria como máxima representante de los enfermeros baleares no ha estado exenta de ataques. Miquel Reynés, ‘heredero’ de José Vicente González Cabanes (recién ascendido al equipo central del González Jurado en el CGE), pretendía ocupar la presidencia fuera como fuese.

 

Presentó recurso ante el Gobierno Balear contra la legitimidad de algunos de los miembros de la candidatura de Rosa María Hernández, pero el órgano de desentendió al igual que otros estamentos judiciales y administrativos.

 

A dos meses de las elecciones, el candidato perdedor conseguía una resolución del Consejo General de Enfermería en la que se incapacitaba a Rosa María Hernández como presidenta. Esta maniobra tan próxima a la expiración del mandato de la Junta de Gobierno, eliminaba la posibilidad de elecciones al menos en otros cuatro años. Sin embargo, y como defendía Hernández, ‘De acuerdo con los Estatutos y la Ley Orgánica de Elecciones Generales, el único órgano que puede excluir o proclamar candidaturas es la Mesa Electoral’.

 

Rosa María Hernández no consideró al Consejo General de Enfermería con autoridad para inhabilitarla y continuó con su actividad en el COIBA. Como estaba previsto, convocó elecciones. ‘El proceso electoral de 2015 se inició no solo porque era obligatorio, ya que finalizaba un mandato sino también a petición de más de 1200 colegiados que supieron de la resolución del CGE que intentaba imponer a su candidato’, comenta la presidenta.

 

Miquel Reynés no se presentó a las elecciones, pero sí lo hizo su continuista Andrés Buades, que también fue miembro, junto con el Sr. Reynés, de la Junta de Gobierno encabezada por el actual Secretario del CGE, José Vicente González Cabanes. Su campaña electoral se fundamentó básicamente en no hacer campaña: ni una sola propuesta, ni declaraciones a los medios… Este hecho intranquilizó a su opositora y a los medios de comunicación de la isla. Sus sospechas estaban en lo cierto: Buadas no pensaba presentarse a la votación.

 

Y así ha sido. ‘Salut i Força’, un medio de comunicación de referencia en las Islas Baleares, ha puesto bajo la lupa toda esta trama desde el principio. El periodista Juan Riera explica en su artículo que no se trataba de competir con Rosa Hernández en las urnas, ‘sino de esperar al último momento para que Miquel Reynés presentara un comunicado no dando por legítimos estos comicios y recordando que el presidente es él’. La publicación también se pregunta por qué, ante tanta certeza por parte de Buades, se esperó a la víspera de las elecciones para presentar su renuncia.

 

De acuerdo con los Estatutos, la Junta Electoral procedió a la proclamación directa de la única candidatura, la encabezada por Rosa María Hernández. Ella misma ha agradecido el respaldo que le han dado todos los colegiados y lamenta que no hayan podido votar para que nunca se vuelva a poner en duda la legitimidad de la candidatura que ganase.

 

La actual presidenta del COIBA manifiesta estar ‘harta de enredos que perjudican a una profesión que ya está pasando por momentos suficientemente difíciles.’ Y afirma: ‘Desde ahora afirmamos con rotundidad que no entraremos en el juego de insidias de quienes no tienen un aval electoral, ni aceptan las reglas democráticas, ni la derrota en las urnas. No dedicaremos nuestras energías a contestar panfletos y centraremos todo nuestro tiempo y nuestro esfuerzo en los objetivos que hemos propuesto en nuestro programa’.

 

¿Cuál será el siguiente paso de Máximo González Jurado para imponer su ley en uno de los pocos colegios que no siguen sus dictados sin cuestionar nada?

 

Seguiremos informando…


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