¿Por qué seguirá Carmen Martínez Castro como Secretaria de Comunicación?

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Mariano Rajoy tendrá que decidir los cambios que ha anunciado en el Partido Popular en 12 días. Todo indica que las tres mujeres clave en la legislatura –Cospedal, Sáenz de Santamaría y Carmen Martínez Castro- continuarán con el beneplácito del Presidente, a pesar de las críticas a todas ellas, especialmente a la policía de Comunicación, competencia de Castro.

Carmen Martínez Castro ha superado con creces la ‘maldición de Moncloa’. Según dice la leyenda, el cargo de Secretario de Estado de Comunicación no supera los dos años en manos de una misma persona. Martínez Castro no sólo ha roto la maldición, sino que cada día parece estar más cerca del Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Y eso a a pesar de todas las críticas que tanto desde dentro como de fuera del partido han llovido sobre la estrategia de Comunicación del Partido Popular y el gobierno.

Los casi cuatro años de la política de Comunicación de Carmen Martínez Castro han estado marcados por una hoja de ruta muy clara, igual que su ideólogo: Pedro Arriola. El asesor de Mariano Rajoy marcó las pautas de la política de Rajoy para los siguientes cuatro años, allá por 2011. La situación caótica en la que se encontraba el país dejaban poco margen de actuación aunque la dureza de las políticas de recortes fueron intensificadas aún más siguiendo las directrices de Arriola: ‘hacer el trabajo más duro de restructuración al comienzo de la legislatura a sabiendas que la opinión pública se echaría encima del gobierno’ para así, al final de la misma opinión pública vieses una mejoría destacable y así recuperar el favor de los votantes.

Carmen Martínez Castro siguió esta hoja de ruta, y consciente de la dificultad de la misma, la política del silencio se impuso en Moncloa: plasma, ruedas de prensa sin preguntas… el objetivo era evitar el desgaste de Mariano Rajoy ante los medios y la opinión. El trabajo de la Secretaria de Estado de Comunicación en esta primera etapa fue relativamente fácil: el silencio.

Desde mediados del año pasado y a tenor de los primero datos económicos que evidenciaban una mejoría de la economía española el gobierno comenzó una tímida e incipiente estrategia de Comunicación especialmente de cara al exterior de España. Comenzaron los viajes de Rajoy la concesión de entrevistas a medios internacionales. Y a finales del año pasado comienza una nueva etapa de apertura mediática. Ruedas de prensa, intervenciones en televisión y un nuevo relato que contar a los españoles: la recuperación. La hoja de ruta de Arriola se seguía al pie de la letra, y desde el PP se esperaban los ansiados frutos.

Tras la debacle de las elecciones en Andalucía del Partido Popular comenzaron las primeras voces disidentes dentro el partido, que adivinaban que había algo en la hoja de ruta de Arriola que no encajaba. Y es que en la estrategia  del marido de Celia Villalobos nunca se contempló la aparición de dos nuevas fuerzas políticas en la política nacional que romperían con el sistema de gobierno bipartidista PP-PSOE. Sin embargo, y a  pesar del aviso, el plan para las elecciones autonómicas y municipales siguió en marcha, tal y como estaba acordado. El resultado los conocemos todos, con un PP más débil que nunca. La culpable de esta debacle ha sido la estrategia de Comunicación.

El relato de la recuperación estaba listo desde el mismo momento que Mariano Rajoy llega a la Moncloa en 2011. La estrategia de Comunicación marcada por Martínez Castro tenía como punto final la recuperación económica como el relato estrella. Sin embargo, la situación en anda se parece a esa estrategia de 2011.

Ahora le toca mover ficha a Mariano Rajoy que por primera vez en toda su legislatura ha anunciado cambios en el PP y que también podrían afectar al gobierno. El desgaste más que evidente de María Dolores de Cospedal y su más que probable salida del gobierno de Castilla la Mancha, será recompensada con toda probabilidad con su nombramiento como Ministra de Cultura tras la más que asegurada salida de José Ignacio Wert, según apuntan fuentes cercanas al partido. En la cúpula del PP también habrá cambios. Tras la debacle de del partido en las autonómicas el responsable de política territorial, Javier Arenas tendrá su recambio, igual que Carlos Floriano, responsable de campaña que no renovará para las generales. Es aquí cuando aparece una nueva cara que promete ser la revelación de cara a las elecciones generales: Pablo Casado, quien se postula como firme candidato a dar el relevo a Cospedal en la secretaría de organización del partido.

A pesar que la Comunicación ha sido uno de los puntos que más han criticado barones del PP y desde el mismo PP, el repuesto de Martínez Castro en Moncloa ni se plantea. No hay tiempo de un cambio en la estrategia, y Rajoy confía plenamente en la capacidad de adaptación de la periodista.

Seguiremos informando…
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