El bigote del médico influye negativamente en la comunicación con el paciente

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Atrás quedaron los años en los que los científicos y los médicos se dejaban crecer bigote para dar mayor sensación de autoridad, madurez, seguridad y confianza de cara a sus pacientes. Hoy en día, tanto la barba como el bigote, por muy perfectamente recortado que estén, han dejado de tener connotaciones tan positivas en lo que se refiere a la comunicación no verbal entre médico y paciente. Según un reciente estudio, el enfermo que llega a consulta se siente más seguro si el médico que lo atiende carece de bigote y de barba, presenta un aspecto limpio y una apariencia seria.

Estas dos últimas cualidades se trasladan al caso de los profesionales con perfil femenino: las doctoras. “Los pacientes prefieren que el personal sanitario de sexo femenino presente un aspecto conservador, cuidado y serio frente a aquellos que muestran una apariencia más jovial, dubitativa y de aspecto más desaliñado”. Así se desprende de las conclusiones de un doble estudio elaborado por internistas del Hospital Universitario Puerto Real de Cádiz y difundido en el último congreso de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). De él se hace eco Redacción Médica.

El primer trabajo, titulado “¿Podemos suponer que el rostro, aspecto facial, de un médico influye en la comunicación médico-paciente?”, sondeó a 127 pacientes para averiguar cómo les influye la imagen de su facultativo. Los participantes, el 37,79% hombres y el 62,2% muheres precedentes de los servicios de Medicina Interna, Digestivo, Neurología, Neumología, Ginecología, Cardiología y Traumatología, recibieron un cuestionario con seis dibujos que representan sendos prototipos de la imagen exterior física de un médico (con barba o sin ella, calvo o con el pelo largo, enfundado en una bata o en un pijama…). Acto seguido, se les pidió que ordenasen las representaciones en función de sus preferencias.

Lo mismo se hizo en el estudio descriptivo “El aparente rostro facial de la médica, su aspecto, ¿influye en nuestros pacientes?”. A través de seis figuras prototípicas de doctoras se consiguió averiguar cuáles son los rasgos físicos que prefiere encontrarse el paciente en la profesional en la que confía su salud.

Un 68,5% escogió el descrito por los investigadores como “médico de pelo corto, sin barbas ni bigote y cuidado higiénico” como aquel más apropiado para el trato con el enfermo (de éstos, el 36,78% eran hombres y un 63,21% eran mujeres). En cuanto al rostro menos deseado, el 29,13% lo atribuyó a la figura en considerada por los médicos como un “hombre con pelo corto que presenta accesorios como piercing o tatuajes y de aspecto más desaliñado”.

Ante estas conclusiones, parece que queda claro que, si el médico quiere manejar adecuadamente los recursos de la comunicación no verbal, deberá prescindir de cualquier adorno en su rostro y desistir de tener pelo en la región de la cara. Estos resultados son especialmente relevantes en una época como la que atravesamos en la actualidad, en la que los profesionales sanitarios se preocupan cada vez más por cuidar su imagen porque son conscientes del poder de difusión que tienen las nuevas tecnologías y del daño que puede hacer a su reputación digital una mala decisión. No obstante, nunca está de más recordar que, a veces, las apariencias engañan…

Seguiremos informando…

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