España ha abordado de forma pionera el dolor en el sistema sanitario

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España es uno de los países que ha abordado el dolor de forma pionera en el sistema sanitario. Así se ha puesto de manifiesto durante la celebración del V Encuentro Interautonómico, organizado por la Plataforma SinDOLOR y la Sociedad Española del Dolor (SED), y que ha contado con la ayuda del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA) y la Sociedad Española de Calidad Asistencial (SECA). “Es sabido que el dolor es un problema de salud cuyo abordaje resulta prioritario por su frecuencia y repercusión, así como por la variabilidad asociada a su manejo y el consiguiente impacto en los resultados en la salud y en la calidad de vida de los pacientes”, ha apuntado durante su intervención el doctor Juan Pérez Cajaraville, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española del Dolor. “Desde diversos organismos internacionales, entre ellos la OMS, se insta a los países a incluir el dolor entre sus prioridades políticas para que sus ciudadanos reciban la calidad de tratamiento adecuada”, ha añadido.

En nuestro país, ha asegurado el doctor Perez Cajaraville, se establecen un conjunto de metas y recomendaciones para el SNS que permitirán orientar la organización de los servicios “hacia la mejora de la salud de la población y sus determinantes, la prevención de las condiciones de salud y limitaciones en la actividad de carácter crónico y su atención integral dentro de la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad”. Entre estos proyectos se incluye el desarrollo de un Documento Marco para la mejora del abordaje del dolor en el Sistema Nacional de Salud (SNS). El festejo de este encuentro ha supuesto un impulso al debate sobre la implantación de la estrategia de abordaje del dolor enmarcada en este Documento Marco. La primera parte de la reunión ha puesto de manifiesto las estrategias y los avances en muchas de nuestras comunidades y “muestra un esperanzador futuro para hacer realidad muchos de los proyectos reflejados en dicho Documento”, ha explicado el doctor Pérez Cajaraville.

Por su parte, el secretario de la Sociedad Española del Dolor (SED), el doctor Víctor Mayoral, ha resaltado que este encuentro “pone en valor la suma de distintas visiones con un espíritu de sinergia para el beneficio último del paciente”. En esta edición han intervenido representantes de los diferentes agentes sanitarios que participan en la gestión y en la decisión de los aspectos relacionados con el dolor: responsables del Ministerio de Sanidad, de los planes de salud autonómicos, de las gerencias hospitalarias, asistencia médica, enfermería y farmacia comunitaria, entre otros. Según Mayoral, España es uno de los países que de forma pionera ha abordado el dolor de una manera organizada dentro del sistema sanitario, pero, en su opinión, “todavía queda mucho por hacer: el dolor crónico es muy prevalente, lo sufre alrededor del 17% de la población, y merma la calidad de vida de una manera notable. Debemos insistir en mejorar y articular definitivamente la formación pregrado y especializada”. Asimismo, este experto considera que sería muy importante avanzar en la estrategia de cronicidad enfocada a mejorar la calidad de vida de la población: “Debemos ofrecer un abordaje multidisciplinar y con diferentes niveles asistenciales y territoriales bien coordinados”.

En el transcurso de este quinto encuentro, los asistentes han tratado además asuntos destacados como la organización de la atención al dolor en nuestro SNS o la importancia del empoderamiento del paciente con dolor. “El empoderamiento no debe ser malentendido como un cambio de actitud del sistema para pacientes a los que no se les puede ofrecer una solución a su dolencia. Debe entenderse como una suma de herramientas con las que el principal actor del sistema interviene en el proceso, implicándose en todas las actuaciones que al final van a mejorar su calidad de vida”, ha explicado el doctor Mayoral. En este sentido, Mayoral, ha incidido en la importancia de un cambio en la relación de la persona con dolor y el personal asistencial que lo trata: “Se debe dar el poder a las personas con dolor crónico, evitar el paternalismo, proporcionándoles las habilidades necesarias para dejar de ser un paciente, siendo, en su lugar, una parte activa del proceso”.

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