La terapia de grupo supone importantes beneficios para los pacinestes con psicosis y sus familias

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Con el fin de dar una atención integral a sus pacientes y a sus familiares, el Servicio de Psiquiatría y Psicología Clínica  de HM Hospitales, dirigido por el Dr. Luis Caballero y ubicado en el Centro Integral en Neurociencias HM CINAC, ha puesto en marcha dos iniciativas: la terapia de grupo para pacientes con psicosis y la terapia de grupo para familiares de pacientes con psicosis. En este programa participan la Dra. Inés García del Castillo (psiquiatra), Diana Hernando (psicóloga clínica), María Ramírez (enfermera especialista en salud mental) y Mª Luz Chimeno (auxiliar de enfermería con amplia experiencia en salud mental).

La Dra. García del Castillo explica que la psicosis “hace referencia a aquellos procesos patológicos en los que una persona puede perder el contacto con la realidad”. Los pacientes que tienen síntomas psicóticos en algún momento de su vida pueden presentar alteraciones en la percepción de la realidad (delirios, alucinaciones) en sus propias experiencias emocionales y en funciones cognitivas como la atención o la memoria. Esto puede traducirse en cambios en su conducta y en su forma de relacionarse con su entorno. Se trata, en cualquier caso, de enfermedades que afectan al cerebro y corresponden a deficiencias de la transmisión y la adaptación de los impulsos nerviosos, que conducen a un deterioro de la función cerebral.

¿Cuáles son los síntomas?

“Dentro de lo que entendemos como trastornos psicóticos se engloba un conjunto heterogéneo de patologías (psicosis reactivas breves, trastorno de ideas delirantes,  esquizofrenia, etc.,)” señala la Dra. García del Castillo. Y añade que estos trastornos se caracterizan por la presencia de síntomas psicóticos, que pueden ser a su vez de diferentes tipos. Los más comúnmente conocidos son los síntomas positivos, alucinaciones o delirios.  Otros síntomas psicóticos hacen referencia a la pérdida de funciones normales del individuo, son los llamados síntomas negativos. Entre ellos se encuentra, por ejemplo, el embotamiento afectivo (pérdida de la capacidad de expresión emocional), la pérdida de fluidez y espontaneidad verbal, el retraimiento social… Por otro lado, se han descrito síntomas cognitivos, que afectan a funciones como la atención, la memoria y la capacidad de entender el mundo social y relacional de los otros y de uno mismo. Además de estos síntomas característicos, los pacientes pueden experimentar cambios en su estado de ánimo, alteraciones del sueño y, muy frecuentemente, una ausencia completa o parcial de conciencia de enfermedad, lo que significa que el paciente no identifica sus vivencias extrañas como síntomas propios de una enfermedad. Por ejemplo, una persona que tiene un delirio de perjuicio (“están intentando envenenarme”), vivirá la experiencia como una realidad y no como un síntoma de su enfermedad. 

 

¿Cómo afecta a la familia?

La experta asegura que “el impacto del episodio psicótico para el paciente y sus familiares es enorme en cuanto a la ruptura que supone respecto al funcionamiento anterior de la persona y a las situaciones difíciles a las que se ven expuestos”. Los familiares suelen tener que manejarse con emociones muy intensas desde la tristeza, la impotencia, la incertidumbre, la rabia, el miedo, la frustración, etc. El episodio psicótico, en la mayoría de los casos, quiebra el equilibrio familiar anterior, y la familia tiene que aprender nuevos modos de comunicación y de acompañamiento a la persona afectada.

La familia suele ser el soporte indispensable para el paciente y tiene un papel fundamental en la contribución a la recuperación de éste, por lo que es necesario el apoyo por parte de los profesionales a los familiares para ayudarles en la comprensión de la patología. Asimismo, “la incomprensión y los prejuicios que habitualmente se mantienen por parte de la sociedad acerca de la enfermedad mental, contribuyen a que, con frecuencia, tanto la familia como la persona se sientan aisladas y con expectativas muy negativas acerca de la recuperación”, destaca la Dra. García del Castillo. Por tanto, los profesionales también deben trabajar ayudando a desmontar estas creencias que no se corresponden con la evidencia científica y a luchar contra el estigma.

Terapias en grupo

El tratamiento de personas con psicosis en formato grupal cuenta con algunas características favorables que no pueden ofrecerse en el tratamiento individual. “Tras un episodio psicótico, es frecuente que la persona experimente la pérdida de su rol social y la confianza en las interacciones interpersonales. El grupo crea un sentimiento de pertenencia y estimula al paciente a plantearse y alcanzar nuevos retos”, detalla la psiquiatra. Además, el grupo ofrece la posibilidad de hablar, resolver problemas, participar en actividades, aclarar dificultades, dar significado a las experiencias subjetivas compartidas y evaluar relaciones empáticas entre iguales, lo que implica dar y recibir consejo y apoyo, así como la posibilidad de resolver problemas emocionales y dificultades en el “aquí y ahora¨. En este sentido, puede ser especialmente efectivo en algunos casos para disminuir el aislamiento y la discapacidad, mejorando la conciencia de la enfermedad y las habilidades sociales. Por otro lado, las intervenciones familiares en psicosis están dirigidas a ayudar a las familias a hacer frente a los problemas de sus familiares de manera más eficaz, proporcionar apoyo y psicoeducación para la familia, reducir los niveles de estrés, mejorar la formas en que se comunica y negocia los problemas, y tratar de prevenir recaídas del paciente. “Existe una amplia evidencia a día de hoy de que tienen un efecto positivo en la disminución de recaídas y hospitalizaciones, disminuye la gravedad de los síntomas y mejoran el nivel de estrés y la comunicación familiar”, asevera.

Tratamiento

Además de la terapia de grupo, en los pacientes con psicosis es importantísimo el tratamiento farmacológico y el abordaje psicoterapéutico individual. El tratamiento psicológico consiste en la integración y creación de la experiencia psicótica; en el fortalecimiento de los recursos personales y capacidades del paciente; en la comprensión y reducción de los síntomas; en el apoyo para la adquisición del mayor grado de autonomía; y en la mejoría de las habilidades psicosociales. “Los tratamientos en la psicosis suelen ser de larga duración (años y en algunos casos, de por vida) pero permiten al paciente la mejoría y, en algunos casos, incluso la remisión sintomática y un mejor conocimiento y manejo de la enfermedad que facilita la adquisición de una mejor funcionalidad en diferentes áreas de su vida”, concluye la Dra. García del Castillo.

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