Las redes sociales han modificado nuestro cerebro ¿para bien?

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Fue hace aproximadamente diez años cuando las redes sociales llegaron a nuestras vidas. Este tiempo ha sido más que suficiente para que investigadores y expertos en Neurología puedan conocer el grado de impacto que ha tenido sobre nuestro cerebro la implantación en la vida cotidiana de plataformas como Facebook, Twitter o Youtube. Así, por ejemplo, ya se ha demostrado que los nativos digitales tendrán menos conexiones en la zona de gestión de la memoria del cerebro porque parte de esta función la han externalizado hacia los aparatos digitales. Pero ¿esto es bueno o malo?

Según las conclusiones de los psiquiatras reunidos en “Redes III”, organizada por la compañía biomédica Pfizer, el uso de redes sociales tiene numerosos efectos positivos sobre el cerebro: desde el desarrollo de nuevas conexiones cerebrales hasta la creación de nuevos métodos de aprendizaje. De hecho, el cerebro parece ser capaz de crear nuevas redes neuronales mientras se navega por Facebook, Twitter o Youtube entre otras. Para los profesionales sanitarios, esto significa que el cerebro tiene la suficiente plasticidad para adaptarse a este tipo de nuevos retos.

Sin embargo, los expertos también señalan que las redes sociales y las nuevas tecnologías pueden provocar adicción. Esto es debido a que parte del procesamiento cerebral de las redes sociales tiene lugar en los circuitos relacionados con las recompensas y su uso no controlado podría estar asociado a algunos trastornos psiquiátricos como las adicciones.

El cerebro de los nativos digitales

E

l doctor Pedro Bermejo, neurólogo y presidente de la Asociación Española de Neuroeconomía, explica que “los nativos digitales aprenden de un modo ligeramente diferente a los que no lo son: por una parte, son capaces de hacer varias tareas a la vez con mejor resultado y por otra son más rápidos buscando información para dar respuesta a preguntas concretas; pero por otra parte, se ha comprobado que tienen mayor dificultad para discernir entre las fuentes de información fiables y la que no lo son, dándole más importancia a la información que captan de sus amigos y conocidos, y menos a las páginas web oficiales y más confiables”. Los expertos también señalan la pérdida de capacidad de concentración y de prestar atención, así como la de leer y escribir textos largos.

El doctor Bermejo señala que, “aunque es muy difícil realizar predicciones en este tema, parece claro que nuestro cerebro se adaptará a tener una gran cantidad de información disponible con la que poder trabajar y cada vez será menos necesario almacenar información. Por ello, se prevé que las áreas de memoria de trabajo para manejar varios datos a la vez se ampliarán en detrimento de aquellas regiones cerebrales que utilizamos para memorizar a largo plazo”.

¿Cómo reacciona nuestro cerebro a un “like”?

Desde una perspectiva biológica, se ha demostrado que las redes sociales provocan cambios en los neurotransmisores como la oxitocina, la adrenalina, la dopamina, la serotonina, la testosterona y el cortisol. Mayores niveles de oxitocina se relacionan con más compras e inversión y con una mayor influencia de la familia y la pareja. La adrenalina, que se libera puntualmente en el uso de redes sociales estaría vinculada con la agresividad mientras que la dopamina se libera cuando se recibe un “like”. De esta manera se activan los centros de recompensa y se incrementa la sensación de felicidad. Por esta razón, a través de las redes sociales se pueden llegar a percibir como más positivos algunos productos.

El aumento de la serotonina podría modificar los comportamientos sociales hacia un carácter más introvertido y la prioridad de los intereses individuales frente a los de grupo. Por otra parte, altos niveles de testosterona se vinculan con una menor tendencia a establecer nuevas amistades en Facebook y el cortisol tendría impacto en la fidelidad a las amistades.

Seguiremos informando…

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