El poder de tu cuerpo

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Estamos en un momento en el que el foco, y hasta me atrevería decir que la moda, nos incitan a enfocarnos en el crecimiento personal, el coaching, la inteligencia emocional y toda una serie de disciplinas y herramientas que parten desde la consciencia, y desde la mente, para pasar a la acción y cumplir objetivos concretos. De alguna manera existe la tentación de restar importancia al cuerpo, a lo físico, al movimiento como fuente de, no sólo energía, sino cómo el lugar desde el cual podemos realizar cambios también a nivel emocional, espiritual y mental. Porque todo está conectado.

Hay personas a las que quizás les resulte más fácil trabajar desde el cuerpo para obtener resultados de cambio a nivel integral. También hay momentos concretos en los que, por alguna razón, parece que el camino debe transitar primero por un trabajo corporal que prepare nuestra mente, nos haga conscientes y libere ese poder y energía que hay en nuestro cuerpo. ¿Te has parado a pensar cómo te sientes tras dar un paseo largo por el campo o por la ciudad? ¿O después de bailar con más o menos técnica? ¿Cuándo te sientes desanimado, sin ganas de hacer nada y de repente te propones cambiar de estado físico, salir de ese espacio para generar cambios a nivel emocional?

Me gustaría sugerirte que muchas veces el poder está en el cuerpo. El cuerpo habla cuando el alma calla, cuando no nos atrevemos a decir, a expresar lo que sentimos o cuando nos faltan las palabras para hacerlo; cuando no sabemos ni cómo nos sentimos, nos cuesta definir las emociones o ni siquiera tenemos ganas de saberlo. Es entonces cuando podemos permitir que nuestro cuerpo nos conduzca, nos revele, nos haga conscientes, nos libere… No importa el medio empleado, importa el movimiento, la libertad, el lenguaje corporal y la interpretación con la que resonemos.

Te propongo que observes y des voz a tu cuerpo, una voz que va más allá del sonido, que emplea otros canales de comunicación. Lo importante no es tanto saber bailar, o ser bueno en una actividad física concreta. La magia se da cuando despertamos al poder de nuestro cuerpo como si fuera (que yo creo que lo es) una especie de templo, un tesoro capaz de articular y generar vida desde dentro hacia fuera, y desde fuera hacia dentro. Si no sabes cómo hacerlo, simplemente déjate llevar, seducirte por tu propio lenguaje y expresión corporal, sin miedos ni juicios, siendo tú mismo/a.

Seguiremos Informando…

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