El éxito del abordaje de una reacción anafiláctica depende de la preparación de quien atiende al paciente

Publicidad

La anafilaxia es la reacción alérgica más grave que puede ocurrir, llegando en ocasiones a comprometer la vida del paciente. Los alimentos, los medicamentos y las picaduras de abejas o avispas, son los fundamentales desencadenantes de esta reacción alérgica potencialmente mortal. “La anafilaxia es una emergencia médica”, explica el doctor Tomás Chivato, ex presidente de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) y decano de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo. “A pesar de su gravedad y las posibles consecuencias es una patología pobremente reconocida y tratada de forma inadecuada en muchas ocasiones”, insiste. Para paliar este déficit, hace varios años la SEAIC junto a otras ocho sociedades científicas, coordinó la realización de la Guía de Actuación en Anafilaxia (Galaxia), un manual de consulta elaborado por profesionales con amplia experiencia en el diagnóstico y tratamiento de la anafilaxia mediante la revisión de publicaciones, guías y posicionamientos publicados sobre el tema.

“Debido a que se carece de estudios de alto grado de evidencia científica para muchos aspectos de la anafilaxia (tanto de diagnóstico como de tratamiento), la mayoría de recomendaciones se basan en la experiencia de los clínicos, -apunta la doctora Victoria Cardona, responsable de la sección de Alergología del Hospital Vall d´Hebrón y coordinadora de dicho manual. Pero no debemos olvidar que el éxito del abordaje de una reacción anafiláctica depende de la preparación de quien atiende al paciente, el reconocimiento temprano del cuadro clínico y su tratamiento precoz”

Información relevante

En la Guía GALAXIA se alertaba de la necesidad de revisar el contenido de forma periódica, y siempre que se considerase necesario debido a nuevos conocimientos que apareciesen sobre el tema. Por este motivo, este año se ha publicado una actualización que, casi duplica las referencias bibliográficas (de 79 en GALAXIA 2009 a 138 en GALAXIA 2016) y aumenta el número de tablas de consulta, algo que facilita el acceso rápido a la información relevante a quien hace uso de ella.

“En su contenido destacan las recomendaciones prácticas sencillas de aprender y fáciles de aplicar en la mayoría de los casos de anafilaxia, contemplando además las peculiaridades en la edad pediátrica de las reacciones anafilácticas”, comenta el alergólogo. “En esta misma línea, el nuevo manual avala la guía de Anafilaxia de la EAACI, desarrollada a partir de diversas revisiones sistemáticas, según la metodología Appraisal of Guidelines for Research & Evaluation (AGREE II) que son adoptadas por los autores de esta guía, y de la cual se han obtenido datos sobre los grados de evidencia”, añade la doctora. “La colaboración entre las 9 sociedades científicas participantes y su aportación en diferentes escenarios sanitarios (Atención Primaria, Atención Hospitalaria, Urgencias, etcétera) es crucial para que sea difundida y adoptada por múltiples colectivos de profesionales”, recalca el doctor Chivato.

Adrenalina: el tratamiento más eficaz

La SEAIC recomienda que cualquier persona que haya presentado un proceso de anafilaxia, tras su asistencia en urgencias y después de haberse mantenido unas horas en observación, debe ser remitido al alergólogo para identificar la causa.

La doctora Cardona insiste en que “aunque el paciente intente evitar los riesgos de su alergia, la exposición accidental es habitual (alérgicos a múltiples alimentos, alérgenos ocultos, picadura de himenópteros…) por lo que deben llevar dispositivos de adrenalina autoinyectable”. “Su aplicación es muy sencilla ya que se dispensa una única dosis de adrenalina por vía intramuscular mediante la presión del autoinyector sobre la superficie externa del muslo, incluso a través de la ropa”, concluye el doctor Tomás Chivato.

Publicidad
Publicidad
Salir de la versión móvil