Fundación P. Maragall: cómo organizar las vacaciones con una persona con Alzheimer

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Ya ha llegado el verano y, con él, muchas personas aprovechan para tomarse un descansito y coger vacaciones. Es el momento perfecto para desconectar, viajar, visitar a familiares, descansar o relajarse… En definitiva, romper con la rutina del resto del año. Sin embargo, cuando se hacen planes con personas afectadas de Alzheimer pueden aparecer ciertas preocupaciones o angustias en sus cuidadores y familiares.

Toda alteración de los hábitos diarios puede afectar a las personas con Alzheimer, por lo que las vacaciones se deben gestionar de la mejor forma posible y con el objetivo de garantizar el bienestar de la persona que padece la enfermedad. De este modo, es imprescindible que el cuidador disponga de tiempo de descanso y espacio para el ocio.

Hay que saber aprovechar las posibilidades que ofrece el verano y transformarlas en una oportunidad. Desconectar de la rutina durante las vacaciones y disfrutar de ello  es posible, además de resultar muy beneficioso. En este sentido, desde la Fundación Pasqual Maragall han elaborado una lista de consejos para aquellas personas que pasarán las vacaciones al cuidado de una persona con Alzheimer.

Si la opción escogida es ir al pueblo

Pasar una temporada en el pueblo puede ser un buen momento para reencontrarse con amigos y familiares, así como recordar lugares y anécdotas de la infancia o la juventud.

 

 

Si se opta por quedarse en casa durante las vacaciones

Si la persona que padece Alzheimer se va a casa de sus hijos

La logística familiar puede conllevar que la persona con Alzheimer deba pasar alguna temporada en casa de los hijos.

 

 

Si se emprende un viaje

En la fase leve de la enfermedad, viajar no suele representar un problema. Sin embargo, a partir de la fase moderada, ya no es muy recomendable. Las exigencias y cambios asociados a los viajes pueden favorecer la confusión de la persona con Alzheimer y una alta demanda de adaptación para la que no está ya capacitado.

 

 

“En todo caso, un viaje con un familiar con Alzheimer es una decisión que debe sopesarse mucho y organizar muy detalladamente para prever las necesidades o posibles situaciones y asegurarse de que se contará con todo el apoyo que se precise”, detalla Poudevida. Por ejemplo, es aconsejable avisar al personal de la compañía aérea o del hotel de la condición de la persona con Alzheimer para poder recurrir fácilmente a su ayuda en caso necesario.

 

 

 

 

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