La elección de la plantilla condiciona el aumento de la productividad, según Hays

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El pasado diciembre, la ministra de Empleo Fátima Báñez propuso en el Congreso un pacto político y social para que la jornada laboral acabe a las seis de la tarde. El objetivo de esta propuesta tiene como objetivo mejorar la conciliación laboral, adaptar los horarios españoles a los europeos y mejorar la productividad, reduciendo el presentismo.

El cambio de horarios, además de mejorar la vida personal de los empleados, aporta también muchos beneficios a las empresas. Por un lado, se reducen los costes asociados al lugar de trabajo, como la factura eléctrica; por otro, se aumenta el nivel de satisfacción y motivación de los empleados, reduciendo los niveles de estrés y mejorando la productividad.

Pero el rendimiento en el trabajo depende únicamente de cambiar la legislación laboral en cuanto a horarios. Para Jane Bamford, Directora de Hays en Levante, País Vasco y Andalucía “adaptar la jornada laboral al horario anglosajón no significa que vaya a aumentar la productividad, porque para ello se necesita trabajar tanto desde el punto de la empresa como desde el del trabajador, para cambiar la mentalidad y fomentar un nuevo control del tiempo”. Prueba de ello es que, con la llegada del verano, muchas empresas españolas aplican la jornada intensiva, sin disminuir por eso la carga de trabajo que asumen durante el resto del año, cuando los empleados realizan jornadas de 8 o más horas.

A nivel empresarial es necesario eliminar ciertos estándares de control, basados en la era industrial, como los tornos de entrada, los programas de control de tiempo de conexión o la medición de absentismo, y fomentar en su lugar unos procesos de trabajo orientados a resultados. Para ello, los directores y líderes de cada equipo han de saber distribuir correctamente las tareas entre sus subalternos y transmitirles la confianza necesaria para que se puedan ir si ya han cumplido con su cometido, evitando que alarguen la jornada laboral “calentando la silla”.

Pero la tarea de mejorar la productividad no depende solo de los líderes empresariales, sino que “la clave es poder contar con un equipo de empleados motivados y responsables”, según afirma Bamford. La experta de Hays recalca la importancia de tener este factor en cuenta durante los procesos de selección, para poder ir formando una plantilla que promueva el cambio de mentalidad de la empresa. Para reclutar un equipo productivo y eficiente, es necesario tener en cuenta los indicadores durante las entrevistas, ya que dan las claves para detectar si una persona encaja con el perfil y estilo de trabajo que se está buscando.

En primer lugar, la productividad aumenta cuando los empleados se sienten parte de la compañía. Por lo tanto, un candidato que cuando habla de su experiencia profesional, hace referencia a “la empresa” en vez de “nuestra empresa” o “nosotros” demuestra que se considera simplemente un empleado más, y no como parte de un equipo. Por otro lado, un reclutador también debe fijarse en el lenguaje corporal para fijarse si esa persona habla de sus éxitos con pasión y con ambición por mejorar, o si permanece inalterable.

Según Jane Bamford, “si queremos descubrir cuál es el nivel de compromiso de una persona en cuanto a su trabajo, y si se adaptará a la cultura y valores de la empresa, yo recomiendo seguir el instinto y preguntarnos qué sensaciones nos transmite esa persona. ¿Es alguien con quien podría mantener una conversación durante horas si me lo encontrara casualmente en el tren? Utilizar la inteligencia emocional durante el proceso es fundamental para garantizar el éxito de la selección”.

Y si la empresa busca a un director, desde Hays recomiendan que el candidato se entreviste con personas en diferentes escalas de la jerarquía de la empresa. De este modo se puede comprobar si un director potencial es humilde en el trato, lo que le permitirá trabajar en equipo y motivar a sus empleados hacia la consecución de objetivos. Esta estrategia también permite que el reclutador determine si el director tiene capacidad de reconocer las áreas de mejora y sobre todo, poner el bienestar de su equipo por delante del suyo propio, es decir, ser un líder. Por lo tanto, es necesario un trabajo por parte de todos los implicados, tanto el Estado y la legislación laboral, como la empresa y sus trabajadores, para reducir el presentismo y aumentar la productividad de las compañías españolas, cambiando la mentalidad de toda la sociedad en pos de la eficiencia y la conciliación.

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