La mayoría de los Erasmus vienen a aprender

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Una de las películas revelación del cine español en la última temporada es Júlia ist, el debut en la dirección de la catalana Elena Martín, que obtuvo tres premios en el pasado Festival de Málaga. Narra las experiencias de Júlia, una estudiante que se va de Erasmus a la gélida Berlín… ¡para descubrir que estudiar lejos de casa no es como ella creía!

La soledad, los problemas de adaptación, la separación de los seres queridos e incluso los conflictos con los compañeros de piso dan una imagen realista de los Erasmus. Está muy alejada del mito de la juerga desenfrenada creado por películas anteriores sobre el mismo tema como L’auberge espagnole (estrenada como Una casa de locos en España).

En efecto, la mayoría de los alumnos del programa Erasmus no se dedican solo a hacer turismo, salir de fiesta o ligar. En este sentido, según datos difundidos por la Comisión Europea con motivo del 30 aniversario de este programa, 9 de cada 10 alumnos de Erasmus han mejorado su conocimiento de idiomas; el 80 % han conocido otras culturas; y el 85 % han profundizado en los valores europeos. Hacer un Erasmus también aumenta la empleabilidad: la tasa de paro de los estudiantes Erasmus es un 23 % inferior a la media de los universitarios, según datos del Ministerio de Educación.

El alojamiento, un problema para los Erasmus

A pesar de estos logros, el programa Erasmus debe mejorar en aspectos como el alojamiento. Según el reciente informe HousErasmus+, el 45 % de los estudiantes de intercambio europeos han tenido dificultades para encontrar alojamiento en los países de destino y el 14 % han debido cambiar de vivienda durante su estancia.

En el caso de España, el 75 % de los estudiantes internacionales que nos visitan se alojan en pisos compartidos. Esto se debe a la escasez de residencias universitarias y al coste y la dificultad de alquilar un estudio o apartamento para cortas estancias (los alumnos extranjeros pasan unos 3 meses en España según datos de HousingAnywhere).

Además de empeorar la experiencia de los alumnos extranjeros, estas dificultades de alojamiento también tienen un impacto directo en su rendimiento académico. Tal y como señalan la mayoría de los especialistas en técnicas de estudio, el entorno juega un papel fundamental para conseguir el nivel de concentración que requiere el aprendizaje.

Diez consejos para crear un buen entorno de estudio

En este sentido, como estos días muchos universitarios se enfrentan a sus exámenes semestrales y a la preparación para el nuevo semestre, no está de más recordar algunas recomendaciones básicas sobre el entorno de estudio. Un libro clásico de técnicas de estudio, el Manual de técnicas de trabajo intelectual: procedimientos para aprender a aprender, recomienda a este respecto:

1. Estudiar siempre en el mismo sitio, para crear hábito de estudio.
2. Elegir una habitación que esté aislada del ruido de la calle.
3. Evitar conversaciones, llamadas telefónicas y otras distracciones.
4. No estudiar nunca con la televisión o la radio puestas.
5. Si estudiamos con música, debe ser uniforme y a un volumen bajo.
6. La zona de estudio debe estar ordenada, con todo el material a mano.
7. Es preferible estudiar con luz natural siempre que sea posible.
8. Hay que ventilar periódicamente la habitación para renovar el aire.
9. La temperatura ideal del cuarto estudio debe estar entre 17 y 22 ºC.
10. Es imprescindible tener una mesa amplia y una silla de respaldo recto.

Cuando un alumno está en su casa, es fácil conseguir estas condiciones óptimas. Sin embargo, cuando viaja a otro país para estudiar, a menudo resulta difícil encontrar un alojamiento que, además de ser digno y ajustarse a su presupuesto, reúna las condiciones necesarias para estudiar, realizar trabajos y aprovechar el curso académico.

Cómo encontrar un buen alojamiento para estudiantes

Para dar respuesta a las necesidades de alojamiento de los estudiantes internacionales y ayudarles a encontrar un buen alojamiento, especialmente antes del inicio del nuevo semestre cuando existe la mayor demanda, cada vez son más populares las plataformas online de alquiler para estudiantes extranjeros. Además, Estos sitios permiten consultar con unos pocos clics una amplia oferta de habitaciones, apartamentos, estudios o pisos compartidos en cualquier ciudad europea o del mundo. Los anuncios incluyen fotos y descripciones para hacerse una idea exacta del alojamiento antes de reservarlo.

En este sentido, antes de alquilar un alojamiento para estudiar en otro país, siempre es recomendable comparar varias opciones y no fijarse solo en el precio, sino tener en cuenta otros factores. Por ejemplo: la distancia de la vivienda respecto al centro de estudio; las condiciones que fija el arrendador; las opiniones de otros usuarios; y si el alojamiento ofrece un entorno idóneo para estudiar. De este modo, podremos evitar que los primeros días o semanas estudiando en el extranjero se conviertan en una sucesión de experiencias decepcionantes, como le ocurre a la protagonista de Júlia ist.

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