Dr. González-Valcárcel: “Coordinar a Primaria, Especializada, Atención Temprana y el colegio es lo más importante para diagnosticar y tratar precozmente cualquier problema pediátrico”

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“Lo más importante es la unión y coordinación de todos los niveles asistenciales y estamentos que forman parte de la Pediatría: Atención Primaria, Especializada en el hospital, pero también Atención Temprana y los colegios, y trabajar conjuntamente para detectar cualquier problema de forma precoz, tener un buen diagnóstico e iniciar después el tratamiento lo más pronto posible para obtener el mejor resultado”.

Esta máxima, a la que suma “estar actualizados permanentemente, porque cada día hay una novedad”, es la recomendación en la que más insiste el Dr. Francisco Javier González-Valcárcel Sánchez-Puelles, jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Universitario Infanta Elena, integrado en la red sanitaria pública madrileña, y director de las VII Jornadas en Actualización Pediátrica, celebradas recientemente en el centro para actualizar a cerca de 70 profesionales en numerosos aspectos del cuidado de la salud de los más pequeños de la casa con el objetivo de optimizarlo.

Así, se abordaron novedades en áreas muy diferentes, como la Dermatología pediátrica, en la que “hay nuevas técnicas de diagnóstico mucho más rápidas, eficaces e indoloras”, precisa el especialista, subrayando la importancia de esta última característica en la población infantil, y se registran también numerosos avances en los tratamientos, que también se prescriben antes.
En los niños cualquier avance en el diagnóstico es un gran paso, ya que los problemas de salud son más difíciles de detectar por una cuestión de comunicación y madurez, aunque el Dr. González-Valcárcel apunta numerosas sintomatologías o “pistas” para detectarlos como, en los bebés, el llanto, la irritabilidad o la taquicardia.

Ningún niño con dolor

Es el caso también de un tema tan importante que las jornadas le dedicaron una mesa de debate bajo el objetivo “Ningún niño con dolor”, en la que se expusieron tanto diversas formas de entretenimiento mientras les realizan determinadas pruebas, como diferentes tratamientos farmacológicos para que ningún niño presente dolor en ningún momento de su estancia en el hospital.

Asimismo, las alteraciones del desarrollo y el aprendizaje acapararon gran parte de la atención y debate de los especialistas reunidos en el encuentro, que pusieron encima de la mesa las formas más rápidas para instaurar los tratamientos de Atención Temprana y las maneras de agilizar los trámites burocráticos que precisan estos pacientes.

“Nos hemos involucrado mucho -insiste el especialista- en ayudar a que los pediatras de Primaria tengan todas las herramientas para diagnosticar lo mejor posible, así como modelos de desviación a la Especializada para detectar, actuar y tratar antes con el fin de obtener los mejores resultados, ya que a veces se necesita también la colaboración de los colegios, rehabilitación, fisioterapia, etc; y en ayudar a los padres para que puedan abordar lo más temprano, rápido y mejor posible el tratamiento de una discapacidad en un hijo”.

Pubertad ¿patológica?

Si bien enfrentarse a un reto de este tipo representa un momento muy difícil para los progenitores, el paso a la pubertad de los hijos también puede ser para muchos padres sinónimo de quebraderos de cabeza.
En este sentido, el director de las jornadas diferencia entre un desarrollo normotípico del menor, en el que “la pubertad no es difícil, sino sólo una etapa nueva, que todos hemos pasado, y que hay que entender y atender”, y una pubertad patológica, como la considerada precoz -si aparece (de forma genérica, porque también depende de las razas, entre otros factores) antes de los 8 años en las niñas y de los 9 en los varones-, “más frecuente ahora que hace años, no sólo por factores genéticos, sino también ambientales, que sí es una situación importante para abordar”.

De la misma forma, pueden aparecer en estos años trastornos físicos que deben detectarse lo antes posible, y en este punto el Dr. González-Valcárcel califica de “clave” la relación muy cercana del pediatra de Primaria y el hospitalario, para saber cuándo hay que desviar un caso del primer nivel asistencial al segundo, por ejemplo, para un estudio por Endocrinología Infantil, y para no retrasar ni perjudicar el desarrollo del niño.

Algo similar pasa con los problemas ortopédicos infantiles, donde el diagnóstico precoz de cualquier alteración osteomuscular de un menor, como una desviación de columna, resulta fundamental para aplicar lo antes posible el tratamiento, ya que “cuanto antes se inicie menos cruento es y mejor pronóstico tiene”, por lo que las jornadas se han centrado en este punto en la Atención Primaria.

Actualizaciones en RCP que pueden salvar vidas

Finalmente, el encuentro abordó dos temas siempre de actualidad. El primero fue la resucitación cardiopulmonar (RCP), que “está constantemente en evolución en cuanto a métodos, medicación, formas, etc”; pequeños detalles, pero que, en palabras del especialista, “pueden salvar una vida” si son conocidos por adultos y a niños en un momento de crisis hasta que llega el personal sanitario.

A este respeto, el Dr. González-Valcárcel recordó que, aunque la base de la técnica es la misma, la estructura cardiaca o pulmonar de un menor y un adulto es distinta, por lo que su aplicación también debe serlo, y hay que conocer las diferencias para “saber hacerlo mejor” y ser así eficaces.

Los asistentes a las VII Jornadas en Actualización Pediátrica finalizaron la reunión analizando y poniendo en común los muchos aspectos éticos a debate en los ámbitos de los tratamientos, las transfusiones y también de la alimentación, especialmente en lo que se refiere a diversas tendencias actuales (de adelgazamiento, dietas vegetarianas…), y se ofrecieron consejos y formas de actuación para “preservar siempre el bien del menor”, concluyó el especialista.

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