Iker Jiménez: “Hay humoristas que se ríen de mi frente y luego hacen campañas contra el bullying”

Iker Jiménez, presentador de 'Cuarto milenio'
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Pasan los años pero hay algo que se mantiene inalterable en Cuatro: el buen estado de forma perpetuo de Cuatro milenio. El programa, que suma más de 13 años en emisión, da nuevas muestras de esta salud de hierro con el estreno de Cuarto Milenio: una historia de miedo, su nueva exposición que se mantendrá en Madrid hasta el próximo 7 de julio. Iker Jiménez, conductor del espacio, explica cómo nació la idea, cuáles son sus mayores miedos y qué balance hace de su trayectoria televisiva.

“Nos proponían venir al centro de Madrid pero no quería copiarme y hacer algo que ya había hecho”, recuerda el vasco al ser preguntado por el germen de la exposición: “Un día, haciendo un estudio, un doctor me contó cómo se transmitía el miedo en el cerebro humano y por qué algunas imágenes nos acompañan siempre. Hay elementos que, sin saber cómo, nos influyen desde el principio de los tiempos, así que he hecho una historia desde las cavernas hasta el móvil recorriendo los miedos que siguen siendo universales”.

Los miedos de Iker Jiménez, al contrario que la exposición que apadrina, no tienen nada que ver con las sectas, la oscuridad o los zombies: “El miedo cotidiano lo veo todos los días a las 15:00 horas en el informativo. Cuando veo lo que pasa en el mundo de verdad, sin que haya una secta o un extraterrestre, sino viendo cómo somos los humanos… Ahí está el miedo. Ves ejemplos de falta de empatía brutales, nos hemos desensibilizado. El miedo somos nosotros en el día a día”.

¿Y, después de tantos años, el presentador tiene miedo a las audiencias? “Yo no era buen estudiante y no me gustaban nada los exámenes, así que, cuando entre en Periodismo, pensé ‘qué bien, en la facultad jamás tendré exámenes’, que te enseñaban el oficio y ya está. Al salir, dije ‘ahora sí que sí’ y resulta que llevo 14 años con un examen todos los lunes por la mañana. No es que tú hagas bien el examen, es una carrera de caballos en la que dependes de lo que hagan los demás y tienes que pelear hasta con fuego amigo (Supervivientes), así que tú me dirás”, bromea.

Pese a esta tensión, Jiménez quiere dejar claro que en ningún momento ha intentado elevar las audiencias de Cuarto milenio a base de morbo o amarillismo. “Nunca he hecho nada por audiencia, jamás me he brindado a decir ‘esto va a dar más audiencia’ porque sé perfectamente que es al revés”, asevera el comunicador.

 

“Tendría para un libro con la mezquindad y el exceso de vanidad que hay en televisión”

“Me gustaría dar un consejo a los jóvenes: si alguien tiene un entusiasmo auténtico o una afición, mucha gente te intentará desilusionar. No sé por qué, pero estamos rodeados de gente que lo haría mejor que tú, que lo que haces no vale y que es ridículo”, indica, destacando su “máster cum laude en campañas en contra”. “He sufrido campañas de otros grupos, del mundo del misterio, de científicos… Y aquí estoy, el que resiste, gana”, se reafirma.

“Nada de lo que digan de mí puede afectarme porque yo sé quién soy, el entusiasmo que tengo y cómo lo hago pero eso es muy difícil, solo te puede pasar si te han dado muchos palos. Yo tendría para un libro de la mezquindad y del exceso de vanidad que hay en el mundo de la tele. Eso sí, no me arrepiento de nada, mis enemigos me han enseñado muchas cosas”, añade.

Con respecto al ataque que más le ha dolido, Iker Jiménez echa la vista atrás y repasa algunos de ellos: “Cuando empezamos, en noviembre de 2005, me fijaba en grupúsculos de científicos que decían que no se esto no se podía contar y en gente de mi gremio que, por pura envidia, me intentaban difamar por cuestiones de fama”.

“En la tele, he sufrido a muchos humoristas, y no hablo de José Mota, que es íntimo amigo, ni de Vaya semanita, que lo hacen con mucha gracia, que intentaban reírse de mi físico y de que tengo mucha frente y luego ves a esos humoristas haciendo campañas en contra del bullying. A mí, me la refanfinfla, estoy muy seguro de mí mismo, pero cómo mucha gente que dice ‘stop al bullying’ está intentando ridiculizar al resto por su físico. También he sufrido ataques de grupos de comunicación por intereses comerciales al ver que nos llevábamos una parte del pastel”, remata.

Seguiremos Informando…

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