A Iván Redondo se le escapa su vicepresidente Iglesias y le deja que señale a periodistas y medios de comunicación

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La estrategia de Pedro Sánchez y su gurú Iván Redondo de dejar que sus socios de Podemos se cuezan en su salsa con sus teorías de la conspiración, ¡se le ha ido de las manos! En su afán por forzar la imagen de moderación del presidente del Gobierno a costa de las conspiranoicas actuaciones de Iglesias, Redondo ha derrapado en la curva que le dirigía a una apacible campaña de las elecciones gallegas y vascas. Tanta autoconfianza en sus habilidades estratégicas, tanto soltar la cuerda para escenificar que los morados son los autoritarios y su creación suprema, Pedro Sánchez, un hombre de Estado, que la cuerda se ha roto por donde menos lo esperaba.

El líder de Podemos ha anunciado que va a presentar una comisión de investigación parlamentaria donde llamará a declarar a periodistas que previamente ha colocado en las “cloacas mediáticas” para seguir convirtiendo sus escabrosas peripecias en un acto de victimismo. En un ejercicio de intolerancia como jamás se ha visto en nuestro país, el vicepresidente del Gobierno, ha dado nombres y apellidos de comunicadores, imitando una práctica habitual de Donal Trump.   

Eduardo INDA uno de los ‘malos’ según el vicepresidente Iglesias.

El socio de Gobierno por obra y gracia de Pedro Sánchez ha demostrado que no tiene escrúpulo institucional alguno, ni siquiera el más mínimo respeto a la libertad de expresión, y como un inquisidor ha puesto la cruz en la casa de El Mundo, El Confidencial, OK diario y ha señalado a los periodistas Esteban Urreiztieta, Eduardo Inda y Vicente Vallés. No es de extrañar que Iglesias, que como un sátrapa castiga a los críticos de su partido, que utiliza las relaciones personales para su beneficio, pretenda ahora presionar y extorsionar a comunicadores y medios como una esquizofrénica maniobra para ser la víctima del caso Dina que los tribunales le han negado ser.

El anuncio de la creación de una comisión de investigación para obligar a declarar a informadores, implica de lleno al Gobierno, que, hasta ahora, por indicación de Redondo, no se había pronunciado sobre el escándalo, en una pueril estrategia de quitarse de en medio y dejar ver ante la opinión pública a Iglesias y los suyos como los marrulleros que son. Dejar actuar a Iglesias por exceso suponía centrar a Sánchez por defecto, pero Redondo minusvaloró a su vicepresidente bolivariano y su estrategia aprendida de los totalitarismos, y ahora el Gobierno se ve arrastrado en sus oscuras maniobras.

El silencio del Ejecutivo se hace atronador ante la acusación a periodistas en un caso únicamente de Iglesias y los suyos que él pretende convertir, como todo, en una conspiración contra él y su partido. Antes, para que la formación morada no llegara al Gobierno. Ahora, para que salga de él. Sus fantasías no sólo involucran a su partido y al Gabinete de Sánchez si no que afectan a la salud democrática de nuestro país. La virulencia de sus palabras, pronunciadas con enseñamiento, no pueden quedar en el cajón de los silencios de Iván Redondo. O Sánchez reprueba a su vicepresidente o será cómplice de sus coacciones, su autoritarismo y su falta de respeto a las libertades democráticas.

Seguiremos informando…

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