miércoles, 28 octubre, 2020

Defensores del Emérito: teoría de mujer despechada para cargar contra Corinna mientras la Justicia se pronuncia, y VERSTRINGESTORIX sigue con la SIM

“Corinna quería casarse con Juan Carlos y ocupar el papel de la reina. Eso se sabía”. La afirmación de la periodista Carmen Enríquez en el debate de La Sexta Noche no ha pasado desapercibida. Henríquez, una de las más prestigiosas informadoras de todo lo que acontece en la Casa Real, criticó a la amiga entrañable de Juan Carlos I, dibujándola como una mujer despechada, interesada y fría, todo lo contrario de Marta Gayá, la eterna amiga del emérito, valorada por su “discreción”. Yo alucino, y doña Sofía…

Enríquez no es la única que durante las últimas semanas pone el foco en las amigas del padre de Felipe VI, en un intento de desviar el foco del asunto que mantiene en vilo a Zarzuela: los negocios de Don Juan Carlos. Y es precisamente la presunta donación de 65 millones a Corina, lo que es utilizado para ponerla en el foco y desviar la responsabilidad del monarca aparcado.

Los argumentos son tan machistas que sonrojan hasta a los más fieles a la Monarquía. Hasta el director de La Razón, Francisco Marhuenda, que defendió lo indefendible en aras a mantener la Institución, en ese y otros debates, se negó a entrar al trapo de semejantes argumentos. Como si el amor al dinero fuera sólo objetivo de ella, como si la comisión de cien millones de dólares de Arabia Saudí al entonces Rey que acabó en manos de su amiga fuera una conspiración de ella, que engañó de manera inmisericorde y con malas artes a su amado, como si el negocio no fuera de él, si no de la pécora que siempre se le presupone a la mujer, sobre todo, si es más joven, y luce como Corinna.

Corinna se ha convertido, por obra y gracia del argumentario oficial, en la mala de la película y como en las series de amor y lujo, la familia quiere que se sepa que la bruja es ella, máxime cuando la inviolabilidad de Juan Carlos , de momento, sigue protegiéndole en España. En Suiza, sin embargo, la fiscalía investiga la transferencia de los cien millones de dólares, de los cuales, 65 acabaron en manos de la “manipuladora” Corinna en concepto de donación.

La Familia y una más.

A la espera de que se pronuncie la Justicia, de momento todo parece una unión en torno a los negocios más que una relación sentimental, que también. Intentar desacreditar a Corinna como la pérfida amante del Rey, es tan machista como la actitud de Pablo Iglesias con su asesora Dina Bousselham a la que dijo no haberle entregado antes la SIM dañada para protegerla.  El macho alfa, al que ahora llaman VERSTRINGESTORIX, demuestra sin disimulo sus atributos delante de la Justicia, a la que cree tener controlada.

Las relaciones sentimentales del Emérito no son lo que importan en este asunto. La mayoría de sus amigas han sido conocidas y nunca han pasado del cotilleo del glamour hasta el incidente de Botsuana y la aparición en escena de la alemana… E Interviú, no olvidemos…

Lo que importa ahora en el caso de su relación con Corinna, es la cantidad de dinero en comisiones que cobró el Emérito, según diferentes investigaciones periodísticas que han salido a la luz, y los “regalos” de esa parte del pastel que atesoraba su amiga, no se sabe si por generosidad de Juan Carlos, por solicitud de ella o por amor. En cualquier caso, construir la teoría de que ella es la culpable de la crisis institucional que vive España, como hacen algunos defensores del Emérito por los medios de comunicación, es tan añejo y tan machista que resulta insultante para quien lo lee y lo escucha. Primero, porque para salvar a Juan Carlos le retratan como una marioneta y eso se contradice con la imagen de estadista que teníamos hasta ahora. Es cierto que imperios han caído por amor, pero en este caso el amor por las comisiones podría haber pesado más en la relación que un bucólico paseo por la campiña inglesa. O al menos eso se intuye de las conversaciones grabadas por el comisario Villarejo, donde en ningún caso la alemana habla como una novia deprimida. En segundo lugar, es él quien era el Rey de España y como tal tenía la obligación de ser ejemplar. Al contrario, era quien cobraba y contaba el dinero (tenía una máquina de contar dinero, dijo la alemana), según han desvelado varios medios de comunicación.

Así las cosas, y hasta que se sepa de dónde salieron las comisiones, España va camino de quedarse sin plazas, parques, rotondas o caminos con el nombre del Emérito, a tenor del rosario de iniciativas para cambiar su nombre. A ver si de eso también va a tener la culpa la mala de Corinna.

Seguiremos Aluncinando…

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