La consultoría de Public Affairs en la era de la ‘nueva normalidad’

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Por Alejandro Montaño, consultor de Asuntos Públicos en Newlink

No cabe duda de que la pandemia ocasionada por el Covid-19 ha supuesto un cambio drástico en todos los aspectos de nuestra vida.  La forma en la que nos relacionamos, realizamos nuestras compras o trabajamos ha supuesto un cambio radical y quien sabe si temporal. Los cambios, como siempre, nos obligan a explorar lo desconocido y adaptarnos a una nueva realidad. En el ámbito de los asuntos públicos, el virus ha sido un elemento que ha provocado algunas alteraciones significativas en unos aspectos y ha servido de catalizador para acelerar otros.

Si hablamos de cambios principales a los que nos enfrentamos en esta nueva normalidad, nos encontramos con algo por lo que todos hemos pasado este confinamiento: las reuniones en remoto. Anteriormente, proponer una reunión a través de Microsoft Teams o por teléfono a una autoridad de la Unión Europea suponía algo parecido a mostrar desinterés. Sin embargo, estos últimos meses hemos asistido a reuniones en las que un integrante estaba en Bruselas, otro en París y otro en Madrid sin ningún tipo de problema.

Aunque lo primero que podemos pensar es en las ventajas que esto supone, como el ahorro en desplazamiento, tiempo y dinero, no debemos de perder de vista que esta capacidad para tener reuniones desde cualquier punto hace que se reduzcan aún más las ventanas de oportunidad para hacer llegar a las instituciones europeas la visión de nuestros intereses. Por esto, tendremos que hacer un esfuerzo mucho mayor en detectar cuáles son los temas de interés para los organismos públicos nacionales y europeos, qué temas están tratando y cómo podemos influir en ellos.

Durante el mes de julio, el Fondo de Reconstrucción y el Marco Presupuestario Multianual acordado por el Consejo Europeo, la Comisión Europea, los Veintisiete y refrendado por el Parlamento Europeo coparon horas y artículos en medios de comunicación. Esto, más que un problema o un desafío, supone una posibilidad para hacer pedagogía no solo con el ciudadano, sino también con el sector empresarial, de la importancia de Europa como un ente regulatorio que condiciona nuestra vida más de lo que todos pensamos.

Por otro lado, se ha acelerado un proceso que llevamos un tiempo observando: las empresas son cada vez más conscientes de la importancia de contar con un equipo que controle los cambios regulatorios. No solo a la hora de detectar asuntos que puedan afectar el negocio, sino también de identificar las ventajas en forma de ayudas o ventajas fiscales, a nivel europeo y nacional.

En consecuencia, decimos algo que se ha repetido hasta la saciedad, pero que parece todavía necesario afirmar: los asuntos públicos son una palanca más a la hora de generar negocio, ya que tener un conocimiento claro de la regulación, así como una interlocución permanente con las Administraciones Públicas supone una ventaja fundamental con respecto a la competencia.

Por último, al igual que debemos tener en cuenta los aspectos del ámbito de las Relaciones Institucionales que están cambiando, también debemos prestar atención a otros que no lo harán. Estos elementos que, a pesar de pandemias mundiales y crisis económicas, siguen siendo prioritarios para gobiernos e instituciones. Estamos hablando de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, o la lucha contra el cambio climático. La nueva Ley de Cambio Climático y Transición Ecológica será interesante para muchas empresas, ya que supondrá la creación de nuevas actividades laborales o nuevas líneas de negocio.

Es este sentido, como ya hemos comentado, las consultoras dedicadas a los asuntos públicos juegan un papel esencial en guiar a sus clientes en el cambio de las relaciones con las Administraciones Públicas: detectando las necesidades de cada sector y empresa, indicando quiénes son los actores determinantes y haciendo de puente entre ellos.

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