domingo, 27 septiembre, 2020

KITCHEN RECRUDECE LA GUERRA INTERNA ENTRE MARIANISTAS Y AZNARISTAS EN UN PP SIN CASADISMO

La operación le estalla a Casado en plena crisis con los de Aznar por el cese de Cayetana

Cosa de dos: Fieles de COSPEDAL mandan recados a Génova para implicar a SORAYA en el proceso

Con la herida abierta aún por la destitución de Cayetana Álvarez de Toledo, los aznaristas le habían declarado la guerra a Pablo Casado, delfín del ex presidente del Gobierno, y uno de sus mejores valedores para defender los principios de lo que muchos creen aún “la vuelta a un PP verdadero”.

“Todas las esperanzas puestas en él para que al final expulse a Cayetana y promocione a Cuca Gamarra, cercana a Soraya Sáenz de Santamaría, que sólo ha defendido sus propios principios a lo largo de estos años”, explica una de las personas que más próximas ha estado a Aznar.

Así las cosas, el levantamiento del sumario de Kitchen ha caído en el PP como una bomba de racimo. La posibilidad de que investiguen a Cospedal e incluso al propio Mariano Rajoy ha pillado a Casado con el pie cambiado, más pendiente de ver cómo rompía con el aznarismo sin dejar más secuelas. El sumario y los audios de la operación han estallado en Génova de forma tan virulenta que más de uno y una, aún están en shock al escuchar a su antigua jefa hablar con Villarejo de asuntos de dudosa legalidad, como que Ricardo Costa debía “comerse el marrón” de la Gürtel en Valencia. Es lo que le aconseja el ex comisario, convertido en “asesor externo” de la secretaria general, a juzgar por el contenido del sumario, y el calado de las conversaciones.

El pavor a lo que pueda salir aún tiene paralizada la actividad en la planta séptima de Génova. “Todo gira en torno a Kitchen y cómo abordar este asunto, la comisión de investigación promovida por el Gobierno y la manera de quitarnos de en medio de este asunto tan feo. Pablo no estaba allí, pero los de Cospedal se encargan de repetir que es presidente del PP gracias a su apoyo y que Francisco Martínez, el ex secretario de Estado, dependía de Soraya y no de ella”, afirma una diputada nacional. Vuelve y se reedita la guerra de las dos sucesoras que nunca llegaron.

Los recados de los afines a Cospedal van dirigidos más que a defender a su antigua jefa, amortizada ya, a salvar su sitio y su sueldo dentro de la organización, ahora que no saben si Casado va a renegar de Cospedal, de Soraya o de las dos y, colateralmente, de los que han estado cerca de las dos mujeres que competían a muerte por la confianza de Rajoy. “Es llamativo que Soraya no parezca por ningún sitio cuando controlaba el CNI. Ya no tiene la protección de los medios de comunicación, pero les ha hecho muchos favores y aún le deben algunos”, apuntan fuentes del PP.

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SORAYA ESTÁ EN EL CENTRO DE LA KITCHEN CON SU COMPAÑERA COSPEDAL Y SU MARIDO.

La eterna división entre ambas se extiende ahora como la pólvora en el cuartel de los populares, donde Casado recuperó a personas del entorno de ambas, fundamentalmente de la secretaria general que le ayudó a estar donde está. Tras su giro a la moderación, una vez abandonado el miedo a Vox, el presidente del PP integró incluso a personas del marianismo como a Ana Pastor, en una vuelta más por encontrar algún lugar que le defina en el tablero político. Por eso, ahora, es consciente de que todos ellos no le perdonarán que critique la etapa de Rajoy, como tampoco le han perdonado los de Aznar la expulsión de Cayetana.

Por muy mal dadas que vengan, Casado sabe que romper con el PP de Rajoy no le dará muchos réditos internos, ya que se ha nutrido de muchos de los que estaban con él. Renegar de la herencia de Aznar y Rajoy no levantará los ánimos en las filas populares, hartas de que otros “se coman los marrones” de los de arriba y sufran las consecuencias de ser unos apestados. Y es lo que el ex secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, no está dispuesto a soportar más, después de pedir apoyo a los que mandan ahora y recibir la callada por respuesta. Recuerda este momento pepero, al principio del Caso Vera y como le hicieron maldecir los de arriba, hasta que decidieron apoyarle.

El fuego sucio procedente de la operación Kitchen le complica a Casado hacer casadismo o lo que es lo mismo: crear su proyecto e imprimir su liderazgo más que dudoso, y, más allá de la política declarativa que ha practicado hasta ahora. Cierto es que no tenía responsabilidad en el partido, ni formaba parte del Gobierno de Rajoy, pero fue el Gobierno del PP quien desarrolló una operación para robar pruebas a Bárcenas sobre la financiación ilegal, y que éstas no llegaran a manos de la Justicia, según el sumario. Por tanto, el casadismo pasaría por tomar alguna iniciativa, más allá de volver a la teoría de la conspiración política, que es bastante probable que exista, y de presumir de que ellos no metieron en las listas a Paco (Martínez).

Quedarse o pasar como un presidente provisional depende también de cómo Casado gestione la propia reputación del PP y corte la guerra cruenta que ya está instalada al lado de su despacho, resucitada entre sus colaboradores como en los peores años en los que Rajoy dejó que Cospedal y Soraya se pegaran por ser la preferida. Tú la Policía, y tú el CNI, zanjó.

Ahora, la magnitud del caso Kitchen evidencia aquella dejación de funciones de un presidente, que como el actual practicó el tancredismo, para que la sociedad no viese la que estaban liando.

Seguiremos Informando…

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