sábado, 24 octubre, 2020

EL MÍNIMO RIESGO DE PERDER MADRID SUPONDRÍA PARA CASADO UN VARAPALO EXTRAORDINARIO, SU FINAL

Las performances y el caos en la comunicación ponen a Ayuso en el disparadero de Génova

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La enésima descoordinación en la comunicación del Gobierno de la Comunidad de Madrid ha disparado las alarmas entre algunos de los más estrechos colaboradores de Pablo Casado. La matización de declaraciones al viceconsejero de Sanidad, Antonio Zapatero, por parte del consejero, Enríquez Núñez, parecía ser el último episodio del caos comunicativo en la Comunidad de Madrid.

Núñez optó por no aceptar preguntas en la rueda de prensa convocada con anterioridad, y saldó las intenciones de Ayuso con respecto a las restricciones por el Covid con un vídeo grabado en su despacho. Todo ello después de varias horas de una intrigante generación de expectativas ante los medios de comunicación, por saber cuáles iban a ser las medidas de movilidad para los ciudadanos de la Comunidad de Madrid y qué zonas estarían afectadas por la medida.

El ruido de tal despropósito provocó el efecto contrario en la opinión pública: la consiguiente preocupación ciudadana exagerada por convocatorias que luego se suspendían, hasta que llegó por fin la rueda de prensa de la presidenta, varias horas después de lo previsto. Madrid pendiente del confinamiento que dictará Ayuso.

La presidenta anuncia que restringe la entrada y salida de 37 zonas salvo por motivos justificados como ir a trabajar, al médico, al notario, a llevar a los niños al colegio, a cuidar a los padres…. «para evitar el confinamiento». Es decir, la pupila de Casado hace una actuación estelar anunciada a bombo y platillo, para evitar el confinamiento, o lo que es lo mismo, para decir que en todas las zonas señaladas, la única medida regional es limitar a seis personas las reuniones.

El desastre en la comunicación de Ayuso no ha pasado desapercibido para Génova, que va sumando despropósitos en el “debe” de la lideresa.

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Con una estructura diseminada entre su todopoderoso jefe de Gabinete, Miguel Ángel Rodríguez; el director general de Medios, Ignacio García Mostazo y su jefe de prensa personal, José Luis Carreras, la estrategia de comunicación se centra en las performances de Ayuso como oposición al Gobierno de Pedro Sánchez, mientras la coordinación de su Gobierno brilla por su ausencia, privándole de la oportunidad de que sean sus consejeros quienes expliquen, maticen o se desgasten en las cuestiones más polémicas.

Ayuso ha optado por ocupar todo el foco para brillar en el panorama nacional, sin calibrar el riesgo de patinar en una situación tan delicada como la crisis del coronavirus.

Hartos de polémicas huecas, de declaraciones fuera de tono y de decisiones comprometidas, los más cercanos a Casado ya le han advertido de la necesidad de ponerle freno a la que él designó como candidata a la Comunidad de Madrid. De momento le han dicho no a la convocatoria de elecciones en la región, una decisión que Ayuso barajó recientemente para evitar más desgaste personal y, sobre todo, la presión del bloque de izquierdas con la amenaza de una moción de censura.

En el cuartel general de los populares desecharon la idea desde el principio. El mínimo riesgo de perder Madrid supondría para Casado un varapalo extraordinario, su final. Apagado ese fuego, los populares afrontan la manera de evitar las actuaciones de Ayuso y sus consecuencias en la opinión pública y en la hoja de ruta del partido. Consciente de la debilidad de ésta en la planta séptima de Génova, el alcalde de Madrid y portavoz del PP, José Luis Martínez-Almeida, anunció la suya con posterioridad a la de Ayuso con la excusa de explicar cómo afectan a la ciudad de Madrid las medidas adoptadas por su compañera.

¿Fue decisión suya o se lo indicaron desde Génova?

Seguiremos Informando…

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