LA PÉRDIDA DE APETITO, OLFATO Y GUSTO EN UNA MENOR INGESTA DE ALIMENTOS

La importancia de monitorizar la dieta del paciente hospitalizado por COVID-19

DETERMINAR UN PLAN NUTRICIONAL PERSONALIZADO AYUDARÍA A LOGRAR UNA RÁPIDA RECUPERACIÓN

Actualmente, más de 2.000 personas se encuentran hospitalizadas en las UCI españolas. Los periodos prolongados de respiración asistida afectan a la deglución y la mayoría de pacientes presenta disfagia, por lo que deben recibir una dieta adaptada.

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La COVID-19 produce numerosos efectos en el organismo, entre ellos aparecen repercusiones negativas sobre el estado nutricional de los pacientes. Con el objetivo de proporcionar información actualizada sobre pautas alimenticias, dietistas-nutricionistas han elaborado el “Manual para la Recuperación Nutricional de Pacientes Covid-19 No Críticos”.

Este documento cuenta con el aval del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (CODiNuCoVa), la Sociedad Española de Nutrición Clínica y Metabolismo (SENPE) y la colaboración de Abbott Nutrición. Según explica Miriam Moriana, dietista-nutricionista y una de las coordinadoras del informe, “la enfermedad y los tratamientos tienen consecuencias sobre el hambre, la deglución, la digestión y la evacuación. El coronavirus no es ajeno y sus síntomas repercuten más si cabe en el estado nutricional de estos pacientes al tener asociadas la pérdida del gusto, del olfato y del apetito que afectan directamente a la reducción de las ingestas”.

Andrea Micó, dietista-nutricionista y también coordinadora del informe, afirma que “con el cribado y una valoración nutricional completa podríamos calcular el porcentaje de pérdida de peso durante los días que el paciente ha estado hospitalizado. Esto nos ayudaría a la hora de determinar un plan nutricional personalizado para lograr una recuperación más rápida”.

Disfagia y deshidratación

Los periodos prolongados de respiración asistida o artificial tienen consecuencias sobre la deglución. Por este motivo, la mayoría de los pacientes hospitalizados en UCI presentan disfagia y necesitan recibir una alimentación adaptada. “Existe una alta incidencia de problemas de disfagia en los que debemos adaptar la textura de los líquidos mediante la utilización de espesantes para conseguir una textura tipo néctar, miel o puding. En caso en el que la ingesta oral esté comprometida, se debe utilizar nutrición enteral o parenteral para hidratar y nutrir adecuadamente al paciente”, añade Moriana.

Vigilar las ingestas y adaptarlas a las necesidades de cada paciente es esencial. Además, las nutricionistas autoras de este manual apuntan a la hidratación como uno de los aspectos a tener en cuenta. “Es importante mantener un adecuado estado de hidratación tanto en el ingreso como en el domicilio. En pacientes con COVID-19 recomendamos alrededor de 3 litros de agua repartidos a lo largo del día y fuera de las comidas principales”, concluye Andrea Micó.

Seguiremos informando…

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