La escasez de enfermeras escolares en España continúa situando al país por debajo de los estándares europeos y afecta de forma desigual a la población infantil y adolescente. Esta carencia se concentra especialmente en zonas con menos recursos, lo que incrementa la brecha en salud entre estudiantes según su contexto socioeconómico. Así lo concluye un estudio reciente que alerta sobre la necesidad urgente de reforzar esta figura clave en los centros educativos.
El trabajo, titulado Necesidad percibida y satisfacción con las enfermeras escolares en España: un estudio transversal con participación de la comunidad educativa, ha sido elaborado por un equipo de investigadoras e investigadores del Observatorio Nacional de Enfermería Escolar del Consejo General de Enfermería (CGE) y publicado en la revista científica BMC Nursing. La investigación recoge una amplia muestra con la participación de enfermeras escolares, docentes, equipos directivos y familias.
El objetivo del estudio ha sido trazar un diagnóstico completo sobre la implantación de la enfermería escolar en las distintas comunidades autónomas. Los resultados muestran una valoración positiva del trabajo de estas profesionales y una alta demanda de sus servicios, pero también evidencian importantes deficiencias estructurales que limitan su presencia en los centros y alejan a España de las ratios recomendadas a nivel internacional.
Desigualdad y retos pendientes
Según los datos analizados, solo la mitad de los centros escolares españoles cuenta con una enfermera escolar y únicamente en el 50 % de los casos se trata de profesionales con dedicación exclusiva a un único colegio. El resto desempeña su labor de forma itinerante o puntual, un modelo alejado de las recomendaciones europeas y de la Organización Mundial de la Salud. Además, la presencia de enfermeras es mayor en áreas con mayor capacidad económica, lo que refuerza las desigualdades en salud.
Desde el CGE subrayan que la enfermería escolar no solo permite una atención rápida ante emergencias, sino que constituye una inversión en prevención y educación para la salud. El estudio señala como tareas pendientes la necesidad de definir un perfil competencial homogéneo, mejorar los registros sanitarios del alumnado y adaptar las intervenciones a las necesidades reales de cada comunidad. Reforzar esta figura, concluyen los autores, contribuiría a reducir desigualdades y a avanzar en los Objetivos de Desarrollo Sostenibles vinculados a salud, equidad y educación.
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