Distintas organizaciones públicas y privadas del ámbito oncológico están impulsando avances significativos en sensibilización, cribado y diagnóstico precoz del cáncer, pero advierten de que la innovación no será sostenible si no se adapta el marco normativo vigente. Esta fue una de las principales conclusiones de la jornada “Nuevas reglas, nuevos retos: El impacto del marco normativo en la oncología”, organizada por OncoLAB, un grupo impulsado por AstraZeneca, que reunió a expertos, representantes de pacientes y miembros de la Administración sanitaria. En un momento de reformas legislativas, los especialistas coincidieron en la necesidad de integrar en la regulación aspectos como la evaluación basada en resultados en salud, la participación de los pacientes en la toma de decisiones y la gestión de la incertidumbre en el acceso a terapias innovadoras.
Durante la sesión inaugural, Marta Moreno, directora de Asuntos Corporativos y Acceso al Mercado de AstraZeneca, subrayó el impacto que tendrán normas como la Ley del Medicamento o el futuro Real Decreto de Evaluación de Tecnologías Sanitarias sobre el ecosistema oncológico. A su juicio, estas reformas constituyen un punto de inflexión porque afectan directamente a cómo se innova, se evalúa y se financia la tecnología sanitaria en España. Moreno señaló dos prioridades: garantizar la participación estructurada de los pacientes y asegurar un entorno regulatorio “estable y coherente” que permita la inversión sostenida en investigación oncológica.
El Dr. Rafael López, director institucional de OncoLAB, recordó que el cáncer es “la enfermedad más importante del siglo XX en el mundo occidental” y que su incidencia sigue aumentando. Según estimaciones de la Sociedad Española de Oncología Médica, en España se diagnosticaron más de 296.000 nuevos casos en 2025, un 3,3% más que en 2024, y la cifra podría superar los 350.000 casos anuales en 2050. López insistió en que la innovación debe entenderse como un medio para mejorar la calidad de vida y no como un fin en sí mismo, reforzando la importancia de trabajar también en prevención, diagnóstico, datos y medición de resultados.
La futura normativa y la incorporación del paciente
En la mesa dedicada a la legislación futura, la economista de la salud Marta Trapero defendió que la evaluación de nuevas tecnologías no se limite al precio, sino que incorpore resultados en salud, preferencias de los pacientes y costes evitados. Además, reclamó una normativa “más adaptativa” que contemple la incertidumbre inherente a la innovación. En esta línea, Begoña Barragán, presidenta del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), pidió formación específica para los representantes de pacientes, mayor integración sociosanitaria y garantía de equidad entre comunidades autónomas.
Otro de los retos señalados fue la falta de un registro nacional del cáncer que permita compartir datos, medir resultados y comparar áreas de mejora. Los expertos citaron como referencia el Registro Español de Tumores Infantiles (RETI), que alcanza una cobertura del 95% y es extrapolable a otros países europeos. También subrayaron la necesidad de impulsar técnicas de diagnóstico avanzado, como la biopsia líquida y la patología digital, así como metodologías de investigación que tengan en cuenta la priorización terapéutica en áreas de necesidad clínica.
El encuentro concluyó poniendo el foco en la oportunidad que supone el momento actual para la oncología española. “Tenemos nuevos biomarcadores, modelos diagnósticos y terapias disruptivas; ahora debemos gestionar esa innovación para que llegue a los pacientes cuanto antes”, afirmó Marta Moreno, quien declaró que el objetivo compartido es curar o, al menos, cronificar la enfermedad y mejorar la calidad de vida. Los participantes coincidieron en que solo será posible si la regulación acompaña el ritmo científico y coloca a los pacientes en el centro del sistema.
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