Nuestras universidades se enfrentan a un cambio de paradigma con la irrupción de la Inteligencia Artificial como nuevo orientador académico. La IA ya es un actor crítico en la toma de decisiones. El informe “La educación superior española ante el examen del algoritmo” elaborado por LLYC analiza en concreto el comportamiento que tiene en uno de los mercados clave para el crecimiento del sector, el de América Latina. Los resultados son evidentes: el 87,9% de los potenciales alumnos latinoamericanos otorga a la IA una confianza alta al planificar sus estudios internacionales y el 22,3% (uno de cada cinco) reconoce que la utiliza activamente en el proceso. El estudio se apoya en la opinión de 600 futuros estudiantes de México, Colombia, Perú, Ecuador y Venezuela.
La muestra revela que España se consolida como el destino ideal del talento latinoamericano. El 32% de los encuestados elegiría nuestro país como su primera opción, por encima de potencias como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia o Canadá. Cuando se les pregunta qué universidades conocen, los centros públicos superan ampliamente a los privados. De estos últimos, solo la Universidad Europea de Madrid aparece citada en el Top 10.
El perfil del interesado es mayoritariamente joven (24,6 años de media) con un interés creciente en estudios de posgrado o máster (47,1%), especialmente en las áreas de STEM (30,5%) y negocios (24,3%).
“Más allá de las cifras, el informe advierte de una brecha crítica: muchas instituciones desconocen cómo aparecen (o si aparecen) en las recomendaciones de la IA. Lo determinante ya no es solo ‘estar en Google’, sino ser interpretable y seleccionable por los modelos de inteligencia artificial. Ese es el reto”, señala Jesús Moradillo, Socio y Director General de Estrategia de Marketing Solutions en LLYC.
Para Anne Corcuera, Directora Senior de People, Talent and Culture en LLYC: “El sistema universitario español se enfrenta a un momento de la verdad. La captación internacional de talento se ha convertido en una inversión de futuro en nuestro país. En este contexto, el desafío para los centros es doble: deben gestionar una estrategia dirigida a personas y, de manera simultánea, una estrategia de marketing para las máquinas que garantice que su propuesta de valor no sea ignorada por el algoritmo”.
La IA: el primer filtro que define el terreno de juego
El informe constata que la IA no solo es una herramienta de consulta, sino un intermediario de confianza que redistribuye la autoridad informativa. Aunque la decisión final sigue siendo humana y familiar en el 95% de los casos, el abanico de opciones llega ya filtrado por los modelos de lenguaje.
El mayor uso de la IA es en la fase de descubrimiento (62%). Los estudiantes la utilizan para explorar programas, consultar rankings (43%), analizar salidas profesionales (39,5%) o revisar opiniones de los alumnos actuales y antiguos (18,6%). Es el momento crítico porque aquí ya se configura una primera shortlist. Una vez que los estudiantes han reducido el abanico de opciones en esta primera fase, utilizan la IA como “asistente financiero” para comparar opciones (56%), calcular el coste de vida (55%) y buscar becas (50%).
Según la encuesta, ChatGPT es la herramienta de consulta preferida por los estudiantes latinoamericanos con un 91,8% de uso, seguido de Gemini (80,6%) y Copilot (26,1%). Además de estos modelos de lenguaje, los alumnos consultan los canales oficiales (52%) y las redes sociales (51%) para contrastar la reputación de las instituciones.
Líneas de acción
Ante la caída de la natalidad, la internacionalización es clave para el futuro de las universidades españolas. Según los últimos datos oficiales, los alumnos extranjeros ya suponen el 11,4% del total. El gasto del colectivo ha crecido un 67% en los últimos cuatro años y supera los 6.300 millones de euros. Madrid (25,9%) concentra el mayor número de permisos de estancia, seguida de Cataluña (24,4%) y la Comunidad Valenciana (15%). Con esas cifras, las universidades españolas deben prestar atención a su reputación y construir narrativas únicas para diferenciarse porque son los factores que condicionan su percepción para la IA. Hoy la mayoría de los centros no saben si aparecen en la inteligencia artificial o cómo son descritas. Por eso, sus CMOs deben analizar si existen en las recomendaciones del algoritmo o detectar si ocupan el lugar que les corresponde. En definitiva, tienen que actuar antes de que la brecha sea irreversible. “Los modelos de IA aprenden muy rápido. Si hoy no apareces, mañana estarás aún más lejos”, concluye el informe.
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