El Dr. Carlos Ramírez-Paesano, especialista en Anestesiología y Reanimación de Centro Médico Teknon, ha liderado una revisión sistemática que evalúa el uso de metadona intratecal (es decir, administrada directamente en el canal espinal) como coadyuvante para la anestesia en el caso de cirugías que implican un elevado dolor en el postoperatorio. El objetivo del estudio ha sido evaluar si este método puede proporcionar un alivio del dolor más efectivo y prolongado en el postoperatorio, basándose en la hipótesis de que la acción directa sobre la médula espinal podría mejorar los resultados obtenidos previamente con la administración intravenosa.
La metadona, un opioide sintético potente y conocido por su efecto ahorrador de opioides, ya se utiliza al inicio de las cirugías mayores para reducir la necesidad de analgésicos de rescate en el postoperatorio. La revisión del Dr. Ramírez-Paesano y su equipo identificaron 41 artículos relevantes, de los cuales solo cuatro cumplieron con los estrictos criterios de inclusión para el análisis.
Los resultados del estudio “Intraoperative use of intrathecal methadone: Evaluation of perioperative analgesia, effectiveness and safety: A systematic review and analysis of the feasibility of its use” (Uso intraoperatorio de metadona intratecal: evaluación de la analgesia perioperatoria, la eficacia y la seguridad: revisión sistemática y análisis de la viabilidad de su uso), son alentadores, puesto que, por un lado demuestran que con dosis bajas de metadona intratecal (5-10 mg) se consiguió un buen control del dolor postoperatorio durante aproximadamente seis horas (con una media de dolor de 2,4 sobre 10 en la escala VAS), tras procedimientos como reemplazos de rodilla y cadera, así como cirugías urológicas y ginecológicas. Los efectos secundarios derivados fueron mínimos. Y, por otro lado, se puso de manifiesto que la metadona intratecal como adyuvante conlleva un efecto analgésico más prolongado que el fentanilo y superior al placebo, sin que ello derive en un aumento significativo en los efectos secundarios.
No obstante, el estudio también advierte que dosis más altas (20 mg) pueden producir efectos secundarios notables. Además, se observó que la morfina (0,5–1,0 mg) ofreció un alivio significativamente mayor a las 24 horas, aunque con un mayor número de efectos adversos. En la literatura revisada, no se encontró evidencia objetiva o concluyente de neurotoxicidad por el uso de una dosis única de metadona intratecal perioperatoria.
Necesidad de una investigación más amplia
La conclusión del estudio pone en relieve la necesidad de cautela. Debido al reducido número de ensayos clínicos aleatorizados seleccionados (cuatro) y a sus diferencias metodológicas, no se pudo establecer una significación estadística global ni emitir recomendaciones clínicas claras.
El Dr. Carlos Ramírez-Paesano concluye que “nuestra revisión sistemática confirma la prometedora ventana de eficacia que ofrece la metadona intratecal a dosis bajas para el control prolongado del dolor. Hemos observado resultados positivos con un perfil de seguridad aceptable. Sin embargo, la comunidad científica debe tomar estos hallazgos como una clara señal: se necesita mucha más investigación amplia y una mayor muestra para evaluar si estas dosis retienen una eficacia comparable en una gama más amplia de pacientes”. A lo que concluye: “Es el camino que debemos seguir para mejorar los protocolos de alivio del dolor postoperatorio”.
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