LA ESTRATEGIA DE SEGURIDAD NACIONAL PARA 2026 SE ESTARÍA ENFRENTANDO A UNA «POLICRISIS»

Asuntos Públicos en defensa: Las claves de Estrategos para entender la situación de España

SEGÚN LA CONSULTORA, EL SECTOR DE LA DEFENSA ES EL PUNTO DE ENCUENTRO DONDE CONVERGEN LA ALTA POLÍTICA, EL DESARROLLO TECNOLÓGICO INDUSTRIAL Y LA LEGITIMIDAD CIUDADANA

“En España, este ecosistema requiere una coordinación fina para que los programas de armamento y las estrategias de seguridad no sean percibidos como gastos aislados, sino como inversiones en seguridad y progreso”, señalan desde Estrategos

Los asuntos públicos en materia de defensa se han consolidado como una disciplina imprescindible para alinear los intereses de la industria, las directrices políticas y la percepción social. Ante esta realidad, la consultora Estrategos ha publicado un análisis para entender cómo se gestiona esta complejidad en España.

Lo primero que explica es que los asuntos públicos en el sector de la defensa no se limitan a la gestión de relaciones institucionales sino que representan el punto de encuentro donde convergen la alta política estatal, el desarrollo tecnológico industrial y la legitimidad ciudadana. Esta intersección es crítica porque la política de defensa no solo responde a criterios operativos militares, sino que está intrínsecamente ligada al desarrollo económico y a la base tecnológica e industrial de la nación.

“En España, este ecosistema requiere una coordinación fina para que los programas de armamento y las estrategias de seguridad no sean percibidos como gastos aislados, sino como inversiones en seguridad y progreso”, asegura la consultora. Y a continuación define ese ecosistema.

Comunicación estratégica en el ámbito de la seguridad nacional

La comunicación estratégica en defensa tiene como objetivo principal la generación de una disuasión creíble y la consolidación de la «cultura de defensa». No se trata solo de informar, sino de proyectar una imagen de preparación y firmeza que desincentive posibles amenazas. Aplicado a la realidad española, la consultora hace referencia a la acción del Ministerio de Defensa, alineado con las directrices de la OTAN, que busca mediante su estrategia de comunicación visibilizar la labor de las Fuerzas Armadas tanto en misiones internacionales como en apoyo a la población civil.

Cita Estrategos la Operación Balmis y la presencia en catástrofes naturales, y explica que el objetivo último es que el ciudadano identifique la defensa como un servicio público esencial, equivalente a la sanidad o la educación, pero orientado a la protección de los valores constitucionales y la integridad territorial.

Los actores clave en la política de defensa española

El primer actor sería el Ministerio de Defensa, de administración pública pero con características singulares derivadas de su función de defensa nacional. A diferencia de otros ministerios, gestiona una estructura que combina personal civil y militar bajo una jerarquía estricta. Esta dualidad es lo que permite que actúe como un puente entre la sociedad civil y las Fuerzas Armadas.

Por su parte, la Subsecretaría de Defensa ejerce la jefatura superior de todo el personal del Departamento y es responsable de la gestión de los recursos humanos, tanto de las escalas militares como de los funcionarios civiles. Su rol es crítico en la cohesión interna, ya que gestiona desde la enseñanza militar hasta la asistencia social de los miembros de las Fuerzas Armadas. En el ámbito de los asuntos públicos, esta Subsecretaría sería quien vela por el cumplimiento de las normativas de igualdad, transparencia y buen gobierno dentro de la institución.

Otros actores serían, según Estrategos, los tres Ejércitos: Tierra, Aire y del Espacio, y la Armada, así como diversos organismos autónomos: el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), el Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa (INVIED) o el ISFAS (Seguridad Social de las Fuerzas Armadas).

El Consejo de Seguridad Nacional (CSN) también estaría en este ecosistema, en tanto órgano colegiado del Gobierno que asiste al Presidente en la dirección de la política de seguridad nacional. Explica Estrategos que en sus reuniones se coordinan los distintos ministerios (Defensa, Interior, Exteriores, Economía) para dar una respuesta integral a crisis que pueden ir desde ciberataques hasta pandemias o amenazas territoriales. El CSN es donde la política de defensa se eleva a Estrategia de Seguridad Nacional, integrando la visión de inteligencia aportada por el CNI.

La Estrategia de Seguridad Nacional para 2026 se estaría enfrentando en este momento a una «policrisis». Asegura Estrategos que los desafíos ya no son solo militares, sino que la seguridad energética, la resiliencia de las infraestructuras críticas y la estabilidad del ciberespacio son ahora las prioridades.

“Esta estrategia enfatiza la necesidad de aumentar la autonomía estratégica de Europa, reduciendo las dependencias tecnológicas y energéticas de terceros países no alineados con los valores democráticos. Lo hemos visto con la guerra de Ucrania, el apagón de abril de 2025 que sufrimos en España y con el actual conflicto bélico en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz“, explican desde la consultora.

De cara a 2026, España se ha comprometido a seguir incrementando su gasto en defensa para alcanzar el objetivo del 2% del PIB marcado por la OTAN. Dicen desde Estrategos que este incremento no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para que España pueda liderar proyectos de seguridad en el Mediterráneo y el Sahel, y para que la industria nacional participe en programas de vanguardia como el FCAS (Futuro Sistema de Combate Aéreo).

En cuanto al impacto en el tejido económico, la industria de defensa española es un sector de alto valor añadido que aporta cerca del 1% del PIB nacional. Explica Estrategos que empresas como Navantia, Indra, Airbus o Santa Bárbara Sistemas no solo son referentes tecnológicos, sino que generan decenas de miles de empleos directos e indirectos de alta cualificación.

“Esta industria tiene un fuerte componente exportador; España se sitúa regularmente entre los diez mayores exportadores de armas del mundo, lo que contribuye positivamente a la balanza comercial y a la influencia geopolítica del país”, señalan.

Para la consultora, el impacto económico de este sector es especialmente relevante en regiones con polos industriales específicos, como la Bahía de Cádiz, Ferrol, Madrid o Sevilla. La inversión en defensa actúa como un tractor de las pequeñas y medianas empresas (pymes) tecnológicas que actúan como subcontratistas, fomentando la creación de ecosistemas de innovación que benefician a toda la economía española.

“La industria de defensa es, por tanto, una pieza clave del tejido industrial y un baluarte de la soberanía tecnológica europea”, señalan entre las conclusiones. Más en la web de Estrategos.

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