Los Desayunos de TVE han sido un nuevo fracaso. El 1,5% de cuota media de audiencia promediado en el arranque de esta etapa, ha pasado desapercibido porque, en esta ocasión, los medios ‘josepablistas’ no tenían ni dato ni consigna tuitera a la que agarrarse. Y es que el dato era el dato, y el dato era pésimo.
A diferencia de otras etapas, incluso bajo Ejecutivo socialista, el formato actual, fraguado en una colaboración entre la RTVE de José Pablo López y la Agencia EFE del exsecretario de Estado de Comunicación Miguel Ángel Oliver, ha recibido el desprecio más absoluto de la audiencia. La valoración, incluso entre los más alineados con el proyecto, es que los nuevos ‘Desayunos’ no han podido quitarse la vitola de un producto propagandístico puro y duro.
Esa sensación ha venido acrecentada con el hecho de que el programa fuera inaugurado por María Jesús Montero como invitada y a que fuese entrevistada por nombres vinculados a la RTVE sanchista como Pepa Bueno y Juan Ramón Lucas junto a Mamen Jiménez por la agencia estatal. Bueno, considerada una protegida del inolvidable Miguel Barroso, pasó del cobijo de la Prisa ‘oficialista’ al de la TVE del sanchismo, y Lucas ha terminado siendo una antena mediática del Ejecutivo y el apuntador oficial de Pablo Iglesias en la radio pública.
Pero al margen de estas cuestiones, RTVE no tiene suerte a la hora de reflotar antiguas marcas. Ya sucedió tiempo atrás con el ‘remake’ de 59 Segundos, ahora con Gemma Nierga al frente, que voló por debajo del radar de las audiencias y sólo sirvió para inflar los bolsillos de presentadora, productora y contertulios varios.
Los tiempos han cambiado y hasta los más afines al entorno gubernamental demandan otros formatos, no unas copias remasterizadas de programas que innovaron la televisión hace veinte años.
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