II BARÓMETRO DE IA Y TALENTO DE NTT DATA E ISDI

El avance de la IA en España choca con el miedo: las empresas carecen de un plan de integración cultural

AUNQUE 62% DE LOS DIRECTIVOS YA NORMALIZA EL USO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL, LA TRANSFORMACIÓN REAL NO AVANZA HACIA EL MODELO DE “TALENTO AUMENTADO”, DICE ALEJANDRO MOLPECERES DE ISDI

No hay duda de que la IA está revolucionando el mundo. Y como toda novedad genera expectación y miedo a la misma vez. No es de extrañar que algunos hablen las maravillas que se pueden hacer y otros hablan de las consecuencias catastróficas que puede traer su uso.

Como todo en las vida, lo más seguro que la IA esté en el punto medio de quienes creen que estamos a la puerta del paraíso en cuanto a productividad y eficiencia y aquellos que dicen que incluso llegará a destruir a la humanidad.

Los decía ayer Jonathan Brill en esta sección: “La ventaja competitiva en la era de la IA estará en saber formular las preguntas adecuadas”. Mientras, el segundo ‘Barómetro de IA y talento’, elaborado por NTT DATA e ISDI, dice que 60% de las organizaciones españolas todavía carece de planes para superar los miedos y resistencias de su plantilla ante esta tecnología.

El estudio, basado en las respuestas de profesionales de RRHH, Tecnología, Innovación y Transformación Digital de 50 organizaciones, de todos los sectores del tejido empresarial español, analiza el nivel de madurez de las organizaciones. Para esto utiliza 20 dimensiones agrupadas en cuatro ejes y establece cinco niveles de desarrollo, desde fases iniciales de exploración hasta niveles avanzados de integración.

Alejandro Molpeceres, Talent Growth Partnerships de ISDI, escuela de negocios dice que el “miedo” de adoptar la IA “es una reacción muy humana ante un cambio de esta magnitud. En ISDI, a través del II Barómetro de la IA y el talento en España hemos identificado que el miedo no es a la tecnología por sí sola, sino a la falta de una hoja de ruta clara”.

Los datos nos dicen que casi 60% de las empresas españolas aún tiene pendiente gestionar de forma activa esa resistencia cultural. McKinsey también señala que la preocupación por la seguridad y la brecha de habilidades genera una lógica cautela. Mi visión es que ese miedo se transforma en motivación cuando el líder comunica con transparencia y demuestra que la IA no viene a sustituir a las personas, sino a potenciar su talento.

¿Cómo se logra la adopción de la IA en las organizaciones para que forme parte natural de las empresas?

La adopción real ocurre cuando la IA deja de ser percibida como una imposición técnica y se convierte en una aliada del empleado. Para que esto sea natural, debe integrarse en la Propuesta de Valor al Empleado (PVE). Resulta revelador que, aunque muchos directivos ya la usan a nivel individual, solo 18% de las empresas cuenta con un plan de gestión del cambio bien estructurado.

Como bien apunta el World Economic Forum, vamos hacia una transformación radical de las capacidades; por eso, el éxito reside en formar a los equipos para que vean que la IA les libera de lo monótono, permitiéndoles centrarse en aquello que solo un humano puede aportar: la estrategia y el pensamiento crítico.

¿Cuál es el nivel de aceptación de la IA en España en comparación con otros países? 

En España tenemos un talento con una actitud de aprendizaje envidiable, aunque todavía nos falta ganar velocidad en el despliegue operativo. Si cruzamos los datos de McKinsey con nuestra realidad local, vemos que el uso frecuente a nivel global está en 39%, mientras que en España nos situamos en 27%.

En términos de adopción empresarial, nuestro 11,3% nos coloca cerca de la media de la UE (13,5%), pero todavía por detrás de países que han acelerado más, como Alemania. Estamos en un momento dulce: tenemos la voluntad y el talento, ahora el reto es escalar esos proyectos piloto para convertirnos en referentes de implementación estratégica.

En el área de la publicidad, la comunicación y el marketing, ¿cómo es la adopción de la IA en su flujo de trabajo creativo y operativo? 

Este sector es, sin duda, el que está viviendo el “colapso del funnel” de forma más directa. La IA ha pasado de ser una herramienta de apoyo a ser un motor de negocio.

En lo operativo: McKinsey destaca que es de las áreas con mayor impacto, permitiendo esa hiper-personalización que hoy 71% de los clientes ya considera el estándar de calidad.

En lo creativo: Estamos evolucionando hacia lo que llamamos Agentic Commerce, donde la IA asiste al cliente en todo su proceso de decisión. En España, el sector de medios y comunicación está liderando esta vanguardia, permitiendo que el creativo recupere su rol estratégico y de curación, mientras la tecnología se encarga de la ejecución técnica más pesada. Es una oportunidad para devolver la estrategia al centro de la mesa.

¿Cuál sería el futuro de la empresa con la aparición de la IA? ¿Empresas y empleados híbridos?

Yo prefiero hablar de “Talento Aumentado”. El futuro nos encamina hacia una colaboración mucho más fluida entre humanos y sistemas inteligentes. El hecho de que 41,1% de las empresas en España ya esté explorando la IA Agéntica nos muestra que el modelo híbrido no es una posibilidad, es ya una realidad. Benchmarks globales como McKinsey ya han dado el salto definitivo, integrando más de 25.000 agentes de IA en sus operaciones para potenciar a sus 40.000 consultores.

No es una sustitución, es una simbiosis: la IA aporta la potencia de ejecución y el procesamiento masivo, mientras nosotros aportamos el propósito, la ética y la conexión emocional. Un futuro que, si lo lideramos con sensibilidad, será mucho más humano.

Diferencias relevantes entre sectores

En el estudio, la mayoría de las organizaciones dice que ha definido o está implementando estrategias formales en relación con las herramientas de inteligencia artificial, a la vez que analiza el impacto operativo y genera casos de uso con valor tangible que van más allá de las promesas tecnológicas. Sin embargo, existen diferencias concretas según el sector.

Banca y Servicios Financieros, junto con Energía y Utilities, encabezan la clasificación de madurez dentro de los diferentes sectores analizados. Los mismos combinan una base tecnológica sólida, inversión sostenida, fuerte presión competitiva y una cultura abierta a la innovación.

En sentido contrario, Industria muestra un descenso moderado en los indicadores cuando se compara con el anterior Barómetro, que apunta más a dificultad de consolidación que a un retroceso real. El sector no solo es el que tiene la media general más baja, sino que su rezago es estructural en casi todas las dimensiones evaluadas. La Administración Pública, se mantiene en las últimas posiciones en la clasificación de sectores. En particular, alcanza los niveles más bajos de integración de la IA en la gestión del talento y en la experiencia del empleado, dice la nota de prensa que envió NTT Data e ISDI.

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