La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha publicado un informe técnico en el que concluye de forma tajante que no existe evidencia científica que respalde la eficacia de la homeopatía como tratamiento. El documento, basado en una revisión sistemática de la literatura y en evaluaciones de organismos internacionales, sostiene que los efectos observados en pacientes son equiparables al placebo.
El análisis examina 64 revisiones sistemáticas publicadas desde 2009 y detecta importantes limitaciones en los estudios que sugieren beneficios. Según la AEMPS, gran parte de estas investigaciones presentan baja calidad metodológica, con muestras reducidas, seguimientos breves o problemas en la aleatorización. Además, subraya que cuanto mayor es el rigor de los ensayos clínicos, menor es el efecto atribuido a la homeopatía, hasta desaparecer por completo.
Desde el punto de vista científico, el informe señala que los principios de la homeopatía entran en conflicto con las leyes actuales de la física y la farmacología. En diluciones habituales como la 12 CH, resulta matemáticamente imposible que permanezca una sola molécula del principio activo, lo que elimina cualquier relación causal entre el producto y un supuesto efecto terapéutico.
Diluciones extremas y falta de base empírica
Para ilustrar este fenómeno, el documento compara una dilución de 6 CH con disolver un sobre de azúcar en todo el mar Mediterráneo. En este contexto, teorías como la llamada “memoria del agua” son calificadas como postulados sin base empírica que contradicen el conocimiento científico consolidado.
En el ámbito regulatorio, la AEMPS ha culminado el proceso de adaptación a la normativa europea, lo que ha supuesto la retirada de numerosos productos del mercado. Actualmente, ninguno de los productos homeopáticos registrados en España cuenta con indicación terapéutica autorizada. Los 976 que permanecen inscritos lo han hecho mediante un procedimiento simplificado que no exige demostrar eficacia y prohíbe expresamente incluir indicaciones médicas en su etiquetado.
España se suma así a una tendencia internacional de creciente escepticismo institucional. Países como Reino Unido, Australia o Francia han limitado la financiación o el reembolso de estos productos, mientras que organismos de Estados Unidos y Alemania avanzan en medidas similares. Estas decisiones se apoyan en evaluaciones que coinciden en la falta de evidencia sobre su eficacia.
Aunque a menudo se consideran inocuos por su origen “natural”, el informe recoge notificaciones de reacciones adversas graves en otros países, incluidos casos de intoxicación y fallecimientos en lactantes. No obstante, la AEMPS advierte de que el principal riesgo es indirecto: el abandono o retraso de tratamientos eficaces, lo que puede agravar enfermedades graves o crónicas.
El organismo concluye reafirmando su compromiso con la protección de la salud pública y la medicina basada en la evidencia. En este sentido, insiste en la importancia de ofrecer información rigurosa a la ciudadanía para facilitar decisiones informadas y seguras, y subraya que la homeopatía no puede considerarse una alternativa terapéutica válida.
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