La dirección de Mediapro y los sindicatos han alcanzado un acuerdo para el expediente de regulación de empleo (ERE) que supondrá la salida de 189 trabajadores, menos del 20% de la plantilla. El pacto, confirmado por la compañía, rebaja de forma significativa la propuesta inicial de 237 despidos sobre un total de 1.032 empleados y afecta principalmente a los centros de trabajo de Barcelona y Madrid.
El acuerdo contempla indemnizaciones cercanas a las de un despido improcedente, con 33 días por año trabajado, frente a los 20 días que marca el mínimo legal en casos de causas económicas. Esta mejora ha sido clave para desbloquear la negociación y evitar que el conflicto terminara en los tribunales. Además, se ha introducido un componente de voluntariedad parcial en las salidas.
Primero los directivos, luego la plantilla
El proceso negociador ha estado marcado por la estrategia inicial de la empresa de abordar primero la salida de una veintena de altos directivos mediante acuerdos individuales, con condiciones distintas a las planteadas posteriormente para el resto de trabajadores. Este enfoque no gustó a los representantes legales de la plantilla, que consideraron que podía distorsionar la justificación económica del ERE.
Finalmente, Mediapro ha accedido a mejorar de forma sustancial las condiciones ofrecidas a los empleados, lo que permitió alcanzar un acuerdo respaldado en asamblea. La compañía ha defendido que este plan de desvinculaciones busca reforzar su posición en un contexto de profunda transformación del sector audiovisual y garantizar su viabilidad financiera tras la inestabilidad vivida desde la pandemia.
Este ajuste laboral se enmarca en un proceso más amplio de reestructuración del grupo, impulsado por sus actuales accionistas, que han renovado la cúpula directiva en los últimos años. La salida de figuras históricas y el cambio de rumbo estratégico reflejan el cierre de una etapa en la compañía y el inicio de una nueva fase orientada a la adaptación a las exigencias del mercado.
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