Florentino Pérez debería entrar ya en ese grupo de personas que, como Jordi Hurtado, parecen llevar siglos entre nosotros. Una figura tallada antes de que existiera el VAR, los móviles con cámara y las ruedas de prensa con clips virales a los cinco segundos.
Y claro, cuando alguien con esa experiencia, que ha visto levantar imperios y peleas a puñetazos durante sus más de dos décadas como quien ve pasar al cartero todas las semanas, se sienta delante de una sala llena de periodistas, puede pasar cualquier cosa.
Florentino Pérez no dejó puntada sin hilo durante la rueda de prensa en Valdebebas. Entre acusaciones y frases para enmarcar, hubo un momento en especial que inundó las redes sociales. Ocurrió cuando decidió dar paso a una periodista con un: “A ver, esa niña, joder, que tiene derecho a hablar. Que todos vosotros sois muy feos, joder”. Y claro, todo el mundo se ha escandalizado.
Aquí hay varias vías de abordar un caso tan traumático y sensible como este, entiéndase la ironía.
En primer lugar, la “niña” de la que habla Florentino no era precisamente una becaria temblorosa recién salida de la facultad con una libreta del todo a cien. En realidad, tiene 54 años y se llama Lola. Lo que parece el inicio de un chiste de sobremesa.
Pero claro, teniendo en cuenta la edad de Florentino, todo a su alrededor debe de parecerle ligeramente juvenil.
Probablemente, bajo esa fachada “torrentil” de señor que suelta frases como quien da un golpe en la mesa del bar, Florentino Pérez vio en una periodista mujer una pregunta más amable, más cálida o, como mínimo, una forma de bajar el tono de una rueda de prensa que se le estaba llenando de testosterona, tensión y periodistas con ganas de morder.
Florentino no es tonto. Lo que hizo no parece un achaque de la edad, sino una salida por nerviosismo: cambiar el foco, romper el ritmo, buscar una intervención menos agresiva y dirigirse a la sala en el único idioma que, por momentos, parecía dominar allí.
Porque si uno ve las imágenes virales de los directivos del Real Madrid y la “caspilla” que dejan en la sala de prensa los periodistas más veteranos, tampoco sorprende que Florentino Pérez se viera deslumbrado por Lola como una polilla ante una farola.
Porque salió a hablar del Real Madrid, de elecciones y de campañas mediáticas. Pero España se quedó con lo importante: “esa niña” tenía 54 años y todos los demás, por lo visto, eran muy feos.
