Los problemas se reproducen en RNE. En un momento clave para vertebrar la programación de la nueva temporada se ha conocido que Rosa Montó, todavía directora del 24 Horas anunció hace meses su renuncia como directora del programa del que cogió los mandos el pasado mes de septiembre y no repetirá la próxima temporada.
Ella ha sido la quinta directora en seis años. Desde el 2020, solo Josep Cuní ha repetido dos años al frente del formato, por el que han pasado nombres como Marc Sala, Sandra Urdín o Carlos Núñez. Nombres a los que, el próximo mes de septiembre, se unirá un sexto.
La inestabilidad en este formato es un claro ejemplo de la deriva en la que está sumida RNE. A pesar de las excusas presentadas por José Pablo, quien no duda en aseverar la preocupación de la dirección de RTVE por la evolución de la radio pública, la realidad es que la dirección mantiene sus esfuerzos en TVE y ha dejado en segundo plano a una RNE sumida en una crisis desde hace años e incapaz de volver a su época dorada donde competía con las emisoras privadas como sí lo hace la televisión pública.
La crisis estacional de RNE
Desde RNE llevan años reclamando soluciones que frenen la caída de oyentes. 2024 sirvió para que la emisora pública tocase fondo con 847.000 oyentes. Sin embargo, la realidad es que, a pesar de los bailes de sillas que cada mes de septiembre se formalizan vendiendo nuevas voces y nuevas direcciones en sus programas troncales, las cifras no remontan siendo incapaces de alcanzar el millón de oyentes.
Actualmente, RNE cuenta con 958.000 oyentes, siendo la quinta emisora más escuchada del país, habiendo sido superada por RAC 1. No obstante, José Pablo López, en su última comparecencia ante la Comisión de Control, se mostró despreocupado y positivo ante los números de la emisora pública asegurando que las audiencias necesitan tiempo y están en el buen camino.
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