Europa acelera su apuesta por la inteligencia artificial, la digitalización y el talento tecnológico, pero sigue arrastrando un desequilibrio estructural: las mujeres continúan infrarrepresentadas en el sector TIC y prácticamente ausentes de gran parte de los puestos de liderazgo tecnológico. Mientras empresas y administraciones impulsan la transformación digital, la brecha de género trae consigo un problema de competitividad.
La firma de reclutamiento y selección de personal especializado, Michael Page, confirma que solo el 23 % de los profesionales en TIC son mujeres, y en posiciones ejecutivas la diferencia es aún más acusada, con un 88 % de CIO y CTO hombres en Europa. La falta de mujeres en posiciones tecnológicas y de liderazgo preocupa también desde una perspectiva económica, empresarial y de innovación. Por ello, PRNoticias conversa con Joana Barbany, Business Development Director Technology e Iñigo Fernández Alonso, Senior Executive Director Michael Page Technology.
La reciente celebración del Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información y el lanzamiento por parte de Michael Page de la iniciativa SheTechs, creada para impulsar el talento femenino en tecnología y reducir una desigualdad que sigue marcando el futuro del sector TIC, marcan la pauta de esta entrevista.
¿Cómo describirían la brecha de género actual en el sector tecnológico?
La brecha de género en tecnología sigue siendo estructural, aunque hemos avanzado en visibilidad y concienciación, las mujeres continúan estando infrarrepresentadas en el sector, principalmente posiciones técnicas y roles de liderazgo tecnológico. Lo preocupante es que, en un momento donde la inteligencia artificial y la digitalización están redefiniendo la economía y la sociedad, no podemos permitirnos construir el futuro con una mirada parcial. La diversidad ya no es solo una cuestión de equidad; es una cuestión de competitividad e innovación.
¿Por qué consideran que existe esta brecha de género?
La brecha empieza mucho antes de la incorporación al mercado laboral. Tiene raíces educativas, culturales y sociales, ya desde edades tempranas siguen existiendo estereotipos que alejan a muchas niñas de las vocaciones científico-tecnológicas. Faltan referentes visibles, orientación adecuada y entornos donde puedan imaginarse liderando innovación. A esto se suman dinámicas empresariales que todavía reproducen ciertos sesgos inconscientes.
¿Qué acciones concretas están desarrollando para fomentar la participación de las mujeres en el sector IT?
Desde Michael Page impulsamos diferentes iniciativas para generar impacto real. Trabajamos activamente para incorporar más talento femenino en posiciones tecnológicas y acompañamos a las empresas en la construcción de procesos de selección más inclusivos y objetivos. Me gustaría destacar nuestra iniciativa “SheTechs” que busca crear comunidad, visibilizar referentes femeninos del sector y generar espacios de formación, networking, mentoring e inspiración.
¿Qué objetivos persigue SheTechs dentro de Michael Page?
SheTechs nace con un objetivo claro: desde nuestra posición de actor importante de la incorporación de talento tecnológico en España, con más de 1.000 procesos de selección cerrados al año con éxito en este sector, queremos contribuir a reducir la brecha de género en el sector desde una mirada práctica y transformadora. Queremos dar visibilidad al talento femenino tech, conectar profesionales, empresas y nuevas generaciones, y ayudar a construir un ecosistema más diverso y sostenible. A lo largo de los ulitmos 4 años, más de 30 mujeres y jóvenes han podido aprovechar alguna de nuestras becas de reskilling para poder formarse en conocimientos STEM y darles la oportunidad de pasar a formar parte del sector tecnológico. En este sentido, la beneficiaria no es solo ella, sino también las corporaciones en las que desarrollan sus capacidades, dotándolas de más diversidad. No se trata únicamente de incorporar más mujeres al sector, sino de garantizar que puedan crecer, liderar y permanecer en él.
¿Trabajan en otras acciones, más orientadas hacia la formación para reducir esta brecha desde el aula? ¿Qué le recomienda a las instituciones educativas en este sentido?
Sí, creemos que la transformación debe empezar desde la educación, y por eso damos charlas inspiracionales en distintos centros educativos. Es fundamental acercar la tecnología a niñas y jóvenes desde edades tempranas de forma inclusiva, práctica y conectada con el impacto real que tiene la tecnología en la sociedad. A las instituciones educativas les recomendaría tres cosas: primero, incorporar referentes femeninos en contenidos y actividades; segundo, trabajar la tecnología desde una perspectiva interdisciplinar y humana, no solo técnica; y tercero, formar también al profesorado en sesgos y nuevas competencias digitales. Necesitamos dejar de explicar la tecnología como algo lejano o exclusivamente técnico. La tecnología también es creatividad, resolución de problemas -sobre todo-, impacto social y liderazgo.
¿Y al legislador? ¿Qué medidas le pedirían para acelerar este cambio?
El legislador tiene un papel clave impulsando políticas públicas que favorezcan la igualdad de oportunidades en el ámbito digital. Es importante incentivar programas de formación STEM para niñas y mujeres, promover la o la representación en posiciones directivas. Pero también necesitamos políticas que fomenten la recualificación digital y el acceso equitativo a las nuevas profesiones tecnológicas, especialmente ahora que la IA transformará muchos empleos.
¿Qué más hace falta para alcanzar una igualdad real entre hombres y mujeres en el sector tecnológico en los próximos años?
Hace falta una transformación cultural y años de evolución. La igualdad no se conseguirá únicamente aumentando cifras, sino cambiando mentalidades, referentes y modelos de liderazgo. Necesitamos organizaciones más inclusivas, entornos laborales donde el talento femenino pueda desarrollarse sin tener que adaptarse a modelos tradicionales de liderazgo, y una sociedad que deje de asociar la tecnología con perfiles masculinos. Y sobre todo, necesitamos entender que esta conversación no va solo de mujeres. Va de construir una tecnología mejor, más ética, más diversa y más representativa de la sociedad a la que sirve. Y eso incluye, también, la mirada masculina.
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