El papel de la enfermera oncológica resulta fundamental no solo en el tratamiento físico del cáncer, sino también en el bienestar emocional de los pacientes. Así se ha puesto de manifiesto en la III jornada “Cáncer y autoimagen: cuidados dermocosméticos en el paciente oncológico”, donde especialistas han defendido que la atención a la piel y la imagen corporal influye directamente en la autoestima y en la adherencia terapéutica.
Durante la inauguración, Pilar Fernández, directora del Instituto Superior de Formación Sanitaria (ISFOS), destacó que el cáncer afecta “a la identidad, a la autoestima y a la forma en la que las personas se relacionan con su entorno”, subrayando que el cuidado enfermero marca la diferencia en ese proceso. En la misma línea, el presidente del Colegio de Enfermeras y Enfermeros de Barcelona, Borja Manzanares, incidió en que estos aspectos han sido tradicionalmente relegados frente a la atención clínica, pese a su relevancia en la recuperación.
La dimensión psicológica del cáncer también centró parte del encuentro. La catedrática M.ª Inés López Ibor explicó que la enfermedad impacta profundamente en la percepción corporal y en la identidad personal, lo que puede condicionar la confianza del paciente en sí mismo y en los tratamientos. “Si uno se percibe bien, se siente mejor”, afirmó, señalando la estrecha relación entre autoimagen y salud mental.
La voz de los pacientes y el impacto emocional
El testimonio de pacientes puso rostro a esta realidad. Gema Gómez Romero, diagnosticada de cáncer de mama, relató que el proceso emocional es incluso más duro que el físico, marcado por la incertidumbre y el miedo. Asimismo, destacó el acompañamiento de las enfermeras como clave en todo el proceso, tanto por su apoyo emocional como por sus recomendaciones prácticas para afrontar los cambios físicos derivados del tratamiento.
En este contexto, los expertos coincidieron en la necesidad de integrar cuidados dermocosméticos personalizados, ya que hasta el 80% de los pacientes sufre alteraciones cutáneas. Desde la Sociedad Española de Enfermería Oncológica se insistió en la importancia de la prevención y el seguimiento continuo, mientras que otros profesionales recalcaron que la enfermería desempeña un papel esencial en la reconstrucción de la identidad del paciente, ayudándole a recuperar su autoestima y su vida cotidiana tras la enfermedad.
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