Mediaset y MC&F, que por fin descubren que van de la mano, han llevado a cabo una operación cuyo final puede no salir como esperaban. Y es que el anuncio de una demanda contra Atresmedia para frenar el ‘AlaZ’ de ‘Pasapalabra’, con medidas cautelares incluidas, ha sido interpretada como una ofensiva legal con el que único motivo de poner palos en el desarrollo del concurso de la competencia.
La acción, en la que MC&F ha puesto la cara y Mediaset ha proporcionado la cobertura, busca paralizar la excelente acogida del sustituto de ‘El Rosco’ y así se ha interpretado en todo el sector, donde no han dejado de señalar que ‘AlaZ’ está basado en una prueba de la televisión suiza. Prueba que nunca ha sido denunciada por MC&F, lo que ya dice bastante al respecto.
La situación generada por la demanda de MC&F (y Mediaset) busca, de forma evidente, torpedear el programa de la competencia ante el éxito cosechado por ‘AlaZ’. De ahí que ambos socios hayan esperado cerca de un mes para llevar a cabo esta acción jurídica, amparándose en un supuesto parecido que, sin embargo, tanto la crítica como el público ha considerado de una forma distinta, al valorarla ‘AlaZ’ como una prueba totalmente diferente a ‘El Rosco’.
Pero, además de las diferencias entre ambas pruebas, la cuestión va más allá y supone una falta de respeto al espectador. Tanto Mediaset como MC&F han decidido tomar un camino que, sobre todo, ataca directamente a la audiencia. Porque ahí es donde reside el problema: en que ‘Pasapalabra’ y ‘AlaZ’ están obteniendo unos resultados excepcionales y la ausencia de ‘El Rosco’ no se está notando. Y eso, en gente nerviosa por su propia crisis y con una forma marrullera de hacer televisión y gestión empresarial, se traduce en lo que se ha visto.
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