Los cohetes antigranizo y su eficacia

Los cohetes y cañones antigranizo, utilizados durante décadas en distintas zonas agrícolas de España para intentar reducir los daños provocados por las tormentas, siguen generando polémica entre agricultores, administraciones y expertos. Estos sistemas buscan alterar la formación del granizo mediante explosiones, ondas de choque o sustancias como el yoduro de plata, aunque su presencia se ha reducido por las restricciones de seguridad y las dudas sobre sus resultados.

La Agencia Estatal de Meteorología y la Organización Meteorológica Mundial sostienen que no existen pruebas científicas concluyentes de que los cañones sonoros puedan impedir el granizo o modificar las precipitaciones. La propia complejidad de las tormentas dificulta comprobar si una intervención ha reducido realmente el tamaño o la cantidad de hielo, mientras que los estudios realizados hasta ahora ofrecen resultados dispares. No obstante, los medios de comunicación y las redes sociales han comenzado a hacerse eco sobre esta práctica.

Pese a estas dudas, algunas zonas mantienen sistemas de siembra de nubes mediante generadores terrestres, destinados a disminuir los daños en cultivos. El debate se intensifica durante los periodos de sequía, cuando agricultores de comarcas vecinas denuncian que estos dispositivos podrían “romper” las tormentas y reducir la lluvia, una relación que, según los organismos meteorológicos, tampoco ha sido demostrada.

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