El avance acelerado de la Inteligencia Artificial Generativa (GenAI) en los entornos corporativos está desencadenando un fenómeno preocupante denominado “deriva cognitiva” (Cognitive Drift). Según revela el informe Communication Management Radar 2026, elaborado por la Universidad de Leipzig y la Academic Society for Management & Communication, la dependencia continuada de estas herramientas automatizadas está debilitando de forma progresiva las habilidades cognitivas de orden superior en los profesionales, entre las que destacan el pensamiento crítico, el procesamiento profundo de la información, la consolidación de la memoria y el juicio autónomo.
El estudio explica que al delegar en sistemas de IA tareas que anteriormente requerían un razonamiento activo, las personas participan menos en los procesos mentales que sustentan el aprendizaje y la resolución de problemas. Esta tendencia conduce a la denominada “pereza metacognitiva”, entendida como una menor disposición a realizar esfuerzos de razonamiento complejo.
Como evidencia empírica de este impacto, el documento cita un experimento realizado mediante electroencefalogramas (EEG) con jóvenes que redactaban ensayos: quienes recurrieron a ChatGPT mostraron los niveles más bajos de actividad neuronal y obtuvieron un peor desempeño en el uso del lenguaje y la escritura, recurriendo progresivamente al copia y pega de textos generados por máquina en lugar de redactar de forma activa.
Asimismo, el informe alerta sobre las consecuencias del “descargo cognitivo” (cognitive offloading). Confiar de manera sistemática en la tecnología para el almacenamiento de memoria y el razonamiento impide la formación de esquemas mentales internos sólidos, lo que dificulta el reconocimiento de patrones, la detección de errores y la capacidad de transferir conocimientos entre diferentes áreas.
Impacto directo en la comunicación y la reputación corporativa
En el ámbito de la comunicación corporativa y la dirección estratégica, la deriva cognitiva representa una amenaza directa para el valor que aportan los profesionales a las organizaciones:
- Homogeneización y pérdida de creatividad: La confianza excesiva en las recomendaciones y contenidos de la IA provoca una estandarización de los productos comunicativos, reduciendo la originalidad, la diversidad de perspectivas y el estilo propio. Peter Kretzschmar, responsable de Medios y Comunicación DACH en BP, señala a este respecto que, aunque inicialmente la IA eliminó fallos gramaticales, con el tiempo los contenidos comenzaron a sonar cada vez más idénticos, revelando una falsa pericia redactora.
- Pérdida de competencias directivas (deskilling): La falta de práctica en tareas analíticas y creativas degrada las habilidades de resolución de problemas de los equipos, mermando el juicio independiente necesario para asesorar a la alta dirección en la toma de decisiones estratégicas.
- Dificultad en el diálogo argumentativo con grupos de interés: El deterioro de las capacidades cognitivas en las audiencias dificulta el debate razonado y la búsqueda de puntos en común con críticos y opositores, volviendo más eficaces los mensajes cortos o emocionales en detrimento de los enfoques argumentativos sólidos.
Recomendaciones para proteger el talento humano
Para hacer frente a este desafío, los autores del informe subrayan que las empresas deben replantear el papel de la tecnología en sus estructuras. Se recomienda fortalecer la alfabetización mediática e inteligencia artificial de las directivas y equipos —especialmente de los profesionales en etapas tempranas de su carrera— y concebir la IA como un amplificador que potencie el análisis, el aprendizaje y el pensamiento conceptual, en lugar de utilizarla como un sustituto del conocimiento y la comprensión humana.
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