Por ejemplo, el coste real de la operación llevada a cabo por el consultor y la financiación de la misma. Una situación que hasta ‘El Mundo’ ponía en evidencia al señalar que “la compañía se ha negado a revelar a ‘El Mundo’ los detalles de la transacción, ni cómo se ha financiado”. Una frase lapidaria señalada por el periódico de Unidad Editorial que traslada la preocupación sobre el monto total de la adquisición y cómo se ha llevado a cabo su financiación.
A día de hoy, se desconoce si Redondo ha realizado la operación con recursos propios o si ha recurrido a créditos de terceros y, en ese caso, quién o quiénes han respaldado el movimiento.
La cuestión va más allá del interés informativo, ya que la figura de Redondo, por su antiguo cargo como jefe de gabinete del presidente del Gobierno, debería estar sometida a una cierta transparencia en cuanto a sus relaciones después de haber ocupado uno de los puestos políticos más sensibles del Estado.
Mucho más cuando en el sector de la consultoría es sabido que Redondo, actualmente, mantiene unas excelentes relaciones con el Partido Nacionalista Vasco (PNV), que gobierna en la Comunidad Autónoma donde reside Norclamp. Precisamente no parece descabellado pensar, conociendo el nivel de control que desarrolla el Ejecutivo vasco con dichas empresas -y más una con proyección en el sector de la defensa-, que se haya dado el visto bueno a la operación de Redondo.
Seguiremos Informando…
