Un momento de tensión durante la visita institucional a las obras de la Estación Intermodal de Almería este 11 de agosto ha saltado a TikTok a través de la cuenta de esRadio Almería. Bajo el título “¿Pedir respeto o callar?”, el vídeo recoge la protesta de un periodista después de que el director de Comunicación de Renfe impidiera realizar preguntas a los ministros y diera por terminado el encuentro con un contundente “se acabó”.
El periodista recriminó la situación y el intercambio subió de tono cuando intervino un agente identificándose con un “soy policía”, a lo que el informador respondió: “Muy bien, gracias por su servicio”. La escena ha trasladado a las redes una cuestión que va mucho más allá de una discusión puntual entre comunicación institucional y prensa.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa las condiciones en las que los periodistas pueden ejercer su trabajo durante los actos convocados por organismos públicos. Cuando una institución cita a los medios para presentar unas obras, decisiones o actuaciones financiadas o gestionadas desde lo público, la labor de la prensa no consiste únicamente en recoger declaraciones preparadas: preguntar, repreguntar y solicitar explicaciones a los responsables forma parte esencial del ejercicio periodístico.
Las instituciones pueden organizar sus comparecencias, pero convertir una convocatoria de prensa en una comunicación exclusivamente unidireccional limita la posibilidad de contraste y rendición de cuentas. De ahí que la escena de Almería haya encontrado recorrido en redes: detrás del tenso intercambio aparece un debate mucho más amplio sobre la relación entre poder, comunicación institucional y libertad de prensa. Los más de 30 mil like, y casi cuatro mil comentarios a favor del periodista, hablan por sí solos.
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