EL AYUNO INTERMITENTE CONTINÚA GANANDO SEGUIDORES

La moda de “dar un descanso al estómago” que puede causar problemas de salud

LOS ESPECIALISTAS RECUERDAN QUE EL BIENESTAR DIGESTIVO NO DEPENDE ÚNICAMENTE DE CUÁNTO SE COME, SINO TAMBIÉN DE CÓMO Y CUÁNDO SE HACE

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“Durante las vacaciones es habitual alterar los horarios de las comidas, saltarse alguna ingesta o concentrar una mayor cantidad de alimentos en determinados momentos del día. Aunque estas conductas suelen percibirse como algo puntual e inofensivo, en algunas personas pueden favorecer la aparición de molestias digestivas como sensación de plenitud, hinchazón abdominal o digestiones pesadas”.

Dr. Enrique Rey, gastroenterólogo del Hospital Clínico y Profesor de la Universidad Complutense de Madrid y colaborador de Schwabe

El verano es tiempo de desconexión, cambios de rutina y búsqueda de bienestar. No es casualidad que durante estos meses proliferen propuestas centradas en el cuidado personal, desde retiros wellness hasta programas detox o iniciativas que promueven “dar un descanso” al organismo a través de la alimentación. Entre ellas, el ayuno intermitente continúa ganando seguidores y se ha consolidado como una de las tendencias nutricionales más populares de los últimos años.

A este fenómeno se suma un factor propio de la estación. Y es que las altas temperaturas pueden contribuir a una disminución espontánea del apetito y de la ingesta energética en algunas personas. Como consecuencia, muchas optan por retrasar comidas, reducir la cantidad de alimentos que consumen o modificar de forma importante sus horarios habituales de alimentación.

Sin embargo, los especialistas recuerdan que el bienestar digestivo no depende únicamente de cuánto se come, sino también de cómo y cuándo se hace. Así, los patrones de alimentación irregulares y los cambios bruscos en los hábitos alimentarios pueden influir en la aparición o empeoramiento de trastornos digestivos funcionales, entre los que la dispepsia funcional se encuentra entre los más frecuentes, caracterizada por síntomas como la sensación de plenitud tras las comidas, la saciedad precoz o el dolor y ardor en la parte alta del abdomen.

“Durante las vacaciones es habitual alterar los horarios de las comidas, saltarse alguna ingesta o concentrar una mayor cantidad de alimentos en determinados momentos del día. Aunque estas conductas suelen percibirse como algo puntual e inofensivo, en algunas personas pueden favorecer la aparición de molestias digestivas como sensación de plenitud, hinchazón abdominal o digestiones pesadas”, explica el Dr. Enrique Rey, gastroenterólogo del Hospital Clínico y Profesor de la Universidad Complutense de Madrid y colaborador de Schwabe.

Cuando el “descanso” digestivo no siempre se traduce en bienestar digestivo

La idea de que permanecer más horas sin comer permite reiniciar el sistema digestivo se ha popularizado en los últimos años. Sin embargo, la evidencia científica disponible ofrece una visión más matizada. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2023 concluyó que el ayuno intermitente no muestra ventajas claras frente a otras estrategias dietéticas a la hora de reducir el hambre o aumentar la sensación de saciedad.

Por ello, los expertos insisten en que el bienestar digestivo depende de múltiples factores y que la regularidad en los hábitos alimentarios continúa siendo una de las recomendaciones habituales para las personas que experimentan molestias digestivas funcionales.

“La mayoría de las veces no hablamos de enfermedades graves, sino de alteraciones funcionales que pueden afectar de forma importante a la calidad de vida. Mantener cierta regularidad en los horarios y prestar atención a las señales del propio organismo puede ayudar a prevenir o minimizar este tipo de molestias”, añade el especialista.

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