La entrevista del coronel Pedro Baños a Pablo González Gasca, exempleado en el área de comunicación de Vox y uno de los fundadores de la asociación Revuelta, ha enfurecido a la cúpula del partido de Santiago Abascal. Y es que se trata de más de dos horas de conversación que, apenas cinco días después de su emisión, ya han cosechado más de cien mil visualizaciones en Youtube.
La entrevista aporta la visión de un antiguo funcionario de la formación que, en lo que respecta a la comunicación, ejercía labores como responsable de marketing digital. Un trabajo que, según señala en el encuentro, no estaba precisamente remunerado de forma generosa en comparación con otros sueldos. En ese sentido, González Gasca, que denuncia haber sufrido una campaña de desprestigio con acusaciones que no han sido avaladas por ninguna sentencia judicial, recuerda, por ejemplo, la sorpresa al enterarse de las remuneraciones percibidas por la esposa de Abascal, Lidia Bedman, en calidad de consulta de una editorial ligada a Intereconomía.
Pero no es el único capítulo que ha puesto a bailar a Vox. González Gasca ratifica la existencia de purgas; el ascenso de personas como Álvaro Zancajo tras el fracaso de la campaña de Macarena Olona en Andalucía, donde llevó la comunicación de la candidata; la existencia de ‘externos’ que ejercen con mano de hierro en el seno del partido desde fuera; la existencia de vasos comunicantes entre estructuras que nominalmente no pertenecen al partido (como, por ejemplo, el entramado conformado por el ISEEP, la Fundación Disenso, ‘La Gaceta de la Iberosfera’ o El Toro TV); la existencia de negociaciones paralelas bajo cuerda con sectores del PP (es sintomática la denuncia de una bronca por haber convocado, bajo la bandera de Revuelta, una manifestación contra Pedro Sánchez y Carlos Mazón); el interés por desmovilizar a los jóvenes y emplearlos como atrezzo de mítines (bajo la excusa de “no queremos que esto sean las NN.GG”, que, puesta en boca de Abascal, no deja de tener su ironía); o las tentativas por absorber Revuelta, asociación externa a Vox, en el sindicato Solidaridad, entre otras cuestiones.
Son solo algunas de las cuestiones que han soliviantado a ciertos nombres de Vox y sus satélites, que han aprovechado para echarse al ruedo de las redes sociales y hacer méritos de cara a la cúpula, tanto la pública como la privada. La descripción de la operación para desarbolar Revuelta, según la versión de González Gasca, con acusaciones falsas, presiones y aroma a chantaje, no deja de ser digna de una serie tan turbia como los personajes que la protagonizan.
Entre ellas, por cierto, la secretaria general adjunta, que, según el entrevistado, le llegó a comparar con Rodrigo Rato al acusarle de haber pagado un viaje a Japón y una cena con dos hamburguesas con dinero de Vox. Según González Gasca, dicho viaje fue abonado por su pareja, presentando los pagos, y las hamburguesas correspondieron a una cena ofrecida a un periodista polaco vinculado al soberanismo en dicho país y muy cercano a los postulados de Vox. Además, se le recriminó haber pasado el gasto de un bono de Metro. Aunque no se menciona su nombre en la entrevista, por dicho cargo sólo responde Montserrat Lluís, antigua directiva de Ábside Media (COPE y Trece).
En realidad, lo que ha puesto en ebullición a Vox es el impacto que genera Baños en el ecosistema digital con cerca de un millón de seguidores en su canal principal de Youtube. Y más con una cuestión que el partido prefería considerar como cerrada y liquidada tras fracasar en la integración de Revuelta en su entorno. Lo peor, además, es que González Gasca asegura en dicha entrevista no tener miedo a acudir al Juzgado, pues puede documentar sus afirmaciones.
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