La salida de Juan José López Burniol de ‘La Vanguardia’ después de haber sido rechazado su artículo ‘La revancha’ por su contenido crítico con Pedro Sánchez ha vuelto a poner el foco sobre el diario de los Godó por su cercanía al Poder. Tanto, que en Barcelona es denominada como el ‘BOE oficioso’ de la Generalitat, siempre al servicio del inquilino del Palau, independientemente de su color político.
La devolución del artículo y el cese del columnista no pasaría de ser un episodio más de un choque entre un articulista y la línea editorial del medio de no ser por las circunstancias propias de ‘La Vanguardia’. Y es que en ‘La revancha’, López Burniol no sólo criticaba a Pedro Sánchez, sino que señalaba el interés de ciertos sectores por instaurar una republica presidencialista. La percepción podría ser discutida, pero no dejaba de ser una opinión libre.
La cancelación de la colaboración con el notario López Burniol, remitida vía mail por el director, Jordi Juan, ha generado un amplio revuelo precisamente por el ‘modus operandi’ del diario de Godó. El mismo que, en tiempos, no dudaba en elogiar a Francisco Franco con posado del dictado leyendo el periódico -entonces ‘La Vanguardia Española’- y que, con el paso de las décadas, ya en democracia, ha mantenido su sumisión absoluta al Palau de la Generalitat.
Lo cierto es que ‘La Vanguardia’ tiene un largo historial al respecto, destacando su papel en la publicación del editorial conjunto -aparecido en toda la prensa catalana- contra la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut. En aquella operación, el diario del conde de Godó tuvo un papel destacado, no sólo por ser el principal medio impreso catalán, sino porque dos firmas del mismo se encargaron de su redacción: su delegado en Madrid, Enric Juliana -elevado a los altares como oráculo de no se sabe muy bien qué-, y el propio López Burniol, ahora enviado al Averno.
Entre las subvenciones e Iván Redondo
‘La Vanguardia’ no ha dudado en dar acomodo al vidrioso Iván Redondo, exjefe de gabinete de Pedro Sánchez. Sus páginas acogen todos los lunes las plúmbeas reflexiones del consultor, otro adivino que predijo el meteórico ascenso de Yolanda Díaz, ubicado también en el consejo asesor del periódico. Otro fichaje, como en tiempos el de ‘Lobo’, el famoso infiltrado en ETA, con aquella peculiar y ya olvidada trama de espionaje ligada al aristócrata.
El periódico favorito del ‘cosmopaletismo’ barcelonés continúa siendo regado por el Poder. En 2025 alcanzó los 726.774,62 euros (frente a los 469.861,44 del año anterior), siendo el diario catalán más subvencionado por la Generalitat de Salvador Illa. Su editora, el Grupo Godó, se benefició de más de cuatro millones de euros en subvenciones públicas y 1,86 millones de euros en publicidad institucional del Ejecutivo de Sánchez.
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