Por eso, su fichaje ha sido interpretado por numerosos profesionales como un paso más en una estrategia editorial que, lejos de buscar la pluralidad exigible a un medio público, continúa reforzando un determinado perfil ideológico entre los colaboradores habituales de RTVE. No sorprende, en ese contexto, que su primera aparición estuviera dedicada a ironizar sobre Ayuso, una línea argumental que se ha convertido en una constante en buena parte de la programación de la cadena pública.
Marc Biarnés no llega, además, como un desconocido para RTVE
Su presencia ya había sido impulsada desde RTVE Play, donde diferentes creadores de contenido próximos a determinadas posiciones políticas han encontrado un escaparate privilegiado. Para sus críticos, se trata de una especie de cantera ideológica financiada con recursos públicos, que ahora empieza a dar el salto a la programación generalista.
Su incorporación coincide con una campaña especialmente intensa en torno al denominado caso del ático de Chamberí, asunto que ha ocupado numerosas horas de emisión y que vuelve a situar a Ayuso como uno de los principales objetivos políticos y mediáticos de la televisión pública. Una circunstancia que llama aún más la atención si se tiene en cuenta que la productora de Mañaneros, La Cometa, es también la responsable del programa que Antonio Naranjo presenta en Telemadrid, cadena a la que desde sectores de la izquierda se suele referir despectivamente como “TeleAyuso”.
Dentro de RTVE, la llegada de Marc Biarnés ha sido interpretada por algunos trabajadores como un nuevo ejemplo de la política de incorporaciones impulsada durante la presidencia de José Pablo López. Una estrategia que, según sus detractores, ha ido configurando una programación en la que determinados perfiles ideológicos encuentran acomodo con mucha mayor facilidad que otros.
Porque la cuestión ya no es si un creador de contenido tiene derecho a defender unas ideas políticas; naturalmente lo tiene. La cuestión es otra: si una televisión pública, financiada por todos los ciudadanos, puede permitirse proyectar de forma reiterada una misma mirada ideológica sin comprometer el principio de pluralidad que justifica precisamente su existencia. Esa es la pregunta que vuelve a abrirse con este fichaje. Y, de momento, sigue sin una respuesta convincente.
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